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Hoy hizo cuatro meses y seis días que no escribía algo aquí.
Hubo textos que dejé pasar, temas de los que siempre hubiese escrito, y que ahora por “a” o por “b”, no pude y no quise.
En un principio debo decir que comencé muy bien el año. Bien de trabajo, bien con los que quiero. Pero no son los que quiero los que “me quitaron” tiempo para escribir algo, mas bien fue la suerte de poder contar con varios trabajos.
Esos trabajos incluso, me han quitado mucho tiempo con quienes quiero.
Esto, haciendo un análisis básico y simple de por qué en este tiempo no utilicé de psicólogo este medio, mi blog personal.
Un tema en particular (que todavía no se ha resuelto), me dio ideas cada cinco minutos para escribir algo: el no tan reciente conflicto del gobierno con el campo.
Comparaciones, analogías, metáforas. Todo eso vino a mi cabeza.
Quise compartir mi postura, mi forma de pensar, mi apoyo al campo y mi desprecio a la Reina Cristina.
Preferí esperar, no solamente por falta de tiempo, también quise analizar bien qué era lo que convenía escribir. Conveniente no desde el hecho de ofrecer una postura elegante o no llegar a un doble discurso; si no ver que es lo más crudo que se puede sacar de tanto proceso ya elaborado, por mí y por otros hacia mí. Que respuestas dar a quienes me opongo, etc.
Justamente por eso, si hoy tuviese que dar mi postura luego de todo lo que ví y escuché, seguramente no terminarías de leerlo, sería un texto muy largo, y sin sentido.
Sin sentido, insisto.
Repito y repito también la insistencia, sin sentido.
Curiosamente hoy, siento que desperté de un sueño (muy tonto por cierto ese sueño).
Un sueño que incluso, quería convencer a otros de una inteligencia que en caso de existir, no ofrece pruebas feacientes de serlo.
En estos días, he respondido e-mails a gente que piensa distinto, a los que les aclaré que tratarlos de hijos de puta es mucho menos violento que una mentira. Si hay una frase de “Patricio Rey y sus redonditos de ricota” que me gusta, es esa que dice: “violencia es mentir”.
No solamente vi que eran amplias mentiras lo que leía en esos e-mails, (entiéndase por estos emails: Escritos Muy Absurdos e Implícitamente Llenos de Soberbia) sino también lo que creo más importante de lo que estoy diciendo, que yo también soy un mentiroso. Y más aún queriendo imponerme ante tu manera de pensar o la de otros, logrando lo mismo que estos otros conmigo, nada.
Me miento a mi mismo y le miento a los demás.
Porque si la forma de resolver las cosas fuese hablando, seguramente existiría de antemano un factor que aquí escasea: la actitud. Tener actitud nos daría la autoridad moral para debatir sobre estos temas. Autoridad moral porque hablaríamos desde uno, desde lo que somos y hacemos para realmente lograr algo mejor.
Me río de lo cobardes que somos. De cómo cambiamos al mundo con un porrón, un mate, y hasta en el trabajo. Siempre sabiendo o buscando que al menos uno, piense como nosotros, cuando termina dándonos la razón sólo para que nos callemos.
Me rió de como hablamos de cosas que creemos mejorar desde nuestra postura, y luego, si podemos evitar pagar un impuesto lo hacemos.
Nos quejamos de cómo los otros conducen sus vehículos cuando no somos conscientes siquiera de cruzar la calle por la senda peatonal. Traigo este último ejemplo porque no da lugar a réplica: cuando llegamos a la esquina y ese auto o moto otra vez está parado en la senda peatonal, no decimos: “señor, deme paso, ésta es la senda peatonal y me corresponde cruzar por aquí”. En cambio, esquivamos el auto, le hacemos alguna cara o gesto y esperamos llegar a nuestra casa y repetimos : “otra vez un hijo de puta no me dejó cruzar”, encima, contaminando a los demás y aplicando una terapia autorenovadora: uno cree que el otro ve una actitud a imitar cuando sólo muestra una estúpida faceta de un repetido fracaso.
Y esto viene sucediendo desde siempre, ya es una costumbre que se puede volcar a otros tantos ejemplos cotidianos.
Es muy simple pretender que un gobierno haga las cosas que (queda muy en claro), muy pocos harían, si no somos capaces de mejorar nuestra vida imponiendo el uso de las normas como realmente son. No digo que mañana salgamos a la calle a enseñarles a todos como manejar o cruzar la calle, simplemente es éste un ejemplo muy sencillo que doy y no es seguramente el mejor.
Pero el fin de la cuestión que planteo no es: “no nos quejemos si nosotros hacemos lo mismo”.
El fin de la cuestión es no quejarse si no vamos a hacer nada.
Es esa idea absurda de pretender que alguien escuche nuestra postura política, o que alguien sepa por qué apoyo a tal o cual. Es eso lo que nos hace mediocres.
Es eso lo que nos da la tranquilidad de creer que somos algo y hacemos algo.
Propongo: (no obligo ni mando) dejemos de creer que vamos a cambiar las ideas de los demás. Es estúpido creer que el otro, con sus razones o sus sin razones vaya a cambiar sus fundamentos.
La opinión y la forma de pensar del otro, le pertenece, es de su propiedad.
Que existen injusticias, existen. Que muchas veces los discursos son infundados, también es cierto.
Entonces, con más razón.. ¿Qué es lo que se quiere promover si no hay alguien del otro lado que acepte esa oferta? Y también, ¿A quién le querés vender un discurso que ya elaboró de antemano?
El gran problema es que Argentina mira siempre para atrás, nunca para adelante.
Siempre recordando lo que sucedió hace treinta años, pero nunca contando la historia completa. Tenemos que terminar el secundario para investigar por cuenta propia lo que sucedió en la década del setenta.
Y vivimos así todos los días, creyendo que analizar el discurso del presidente o gobernador es una forma de demostrar que formamos parte de algún movimiento o al menos “pensamos”, como si al otro le importara lo que uno piensa.
De hecho, si al otro le importa que uno piense o lo que uno piensa, es también muy triste, porque lo que uno tiene que priorizar a la hora de pensar, es la forma de analizar las cosas con sus valores y convicciones personales.
La realidad es que somos hijos de una generación de cobardes. Una generación que sufrió desaparecidos que plasmaron su esfuerzo para cambiar una situación (que venía mal de antes, y entiéndase también de una vez por todas que en democracia no se mata con represión pero si de hambre) y que lamentablemente, dejó a la vista a los supuestos ganadores, mal llamados rebeldes y palabra sucia si las hay: los montoneros, gente tan asesina como Videla o Galtieri y con ideas similares y hasta peores.
Y nuestra capacidad de absorción, que nos define como una entera sociedad de verdaderos cobardes, termina incorporando en nosotros la mentalidad de absolutamente todos estos personajes.
Pensamos como los que quisieron hacer el cambio, de manera justa e igualitaria. Luego, creemos que la solución es la de los montoneros, matarlos a todos. Anteriormente, decimos que habría que actuar como los militares, torturándolos primero.
Pero al final, cuando llega “la hora de los bifes”, pensamos igual que la mayoría de la gente, “y no nos metemos”.
Es insólito pero real que en algunos lugares quedás en ridículo si contás tus proyectos, tus intenciones a futuro y tus ideas. Eso se debe a que todos somos presos de nuestra mediocridad, y parte de la mediocridad es vivir recordando y terminamos olvidándonos de vivir una vida para no olvidar.
Yo personalmente estoy intentando una desconexión con todo esto que vengo planteando desde que tengo acceso a escribir en un blog.
Dejar de lado mi mentalidad mediocre, que no resuelve nada desde un vaso de cerveza al que tengo acceso porque además, ya comí. Dejar de quejarme por cosas que no voy a cambiar porque estoy demasiado cómodo insistiendo con eso, en lugar de actuar y luchar por lo que creo justo.
Creo que del mismo modo que tenemos una marcada diferencia entre la clase baja y la clase alta, existiendo una casi extinguida clase media, también tenemos una diferencia amplia entre gente que busca un cambio y gente que elije seguir como está. Pero en el medio, tenemos una mayoría en la que me incluyo, que vivimos quejándonos de lo que pasa, de lo que deciden los gobernantes (que nos merecemos en un 200%) en lugar de tomar una decisión y volcarnos a lo que debemos: formar parte de un cambio o desinteresarnos completamente por estos temas cuando el momento fue designado para descansar o para disfrutar en una fiesta. Elegimos hablar de los problemas cuando en realidad habíamos planeado una salida divertida. Hablamos de cómo resolver el mundo en lugar de buscar una idea que resuelva nuestros (nada chicos) problemas personales.
No aceptamos críticas, porque nos creemos tan íntegros como nuestros pensamientos que creemos combatistas.
Tan íntegros nos creemos, que elegimos hablar de un gobierno cuando siendo gobernados no hacemos nada incluso por nosotros mismos.
Hoy les estoy comentando mi cambio.
Voy a seguir pagando mis impuestos porque creo que algún día van a tener un uso más amplio que abrirme las puertas a nuevos trabajos.
Voy a seguir votando, porque creo que vivir en lo que realmente se entiende como democracia es bueno (la democracia no es sólo un gran comedor infantil al que siempre le falta únicamente la comida) como también creo que es necesario elegir a quién nos represente. Que luego les diga a ellos (a través de manifestaciones, por ejemplo), por qué los elegí o no, qué me gustaría que hagan por mi, lo que pienso acerca de sus decisiones, no se si lo voy a hacer.. Pero creo que lo que definitivamente tengo que lograr, es dejar de decir lo que pienso a gente que nada tiene que ver en este proceso.
Ya voy a ver donde vuelco mis energías.
Siempre (creo), tuve un buen sentido del humor, me gusta hacer reír. Y veo que perdí al menos un 40% de mi humor tratando estos temas, a los que repito, ninguna cerveza ni tampoco un mate nos escucha cuando los discutimos. Y si nos escucharan, no tienen vida propia como para salir a luchar. Al contrario, nos ayudan a seguir por el camino del desinterés total, porque compartir unos mates y tomar una cerveza con amigos o nuestra pareja, no nos hace combativos en absoluto, y mucho menos demostrando nuestra mediocre postura acerca de lo que todos ya sabemos.
Somos dos, somos diez, somos mil: somos tantos que nos cobijamos en la cobardía en conjunto e incluso nunca resolvemos nuestros propios problemas, dejando de lado nuestras alegrías, para cerrarnos cada vez más diciéndole a los otros como mejorar, pretendiendo un cambio social aún avalando nuestras falencias.
A partir de hoy me proyecto hacia mi futuro.
Ya no me interesan las historias del pasado que ni sus personajes quieren resolver. No me interesan las complicidades del presente con el pasado ni sus pactos a futuro.
No me interesan más.
Hoy voy a empezar a preocuparme por mi futuro.
Tampoco voy a planear sandeces dejando de lado el presente, que es la única parte real de mi vida.
Porque si hay algo que creo fervorosamente, es que para poder ser solidario, hay que saber ser egoísta.
Y hoy empiezo a ser egoísta.
A ser dueño de mi vida, de mis pensamientos.
A preocuparme cuando solo sea necesario y ocuparme cuando crea conveniente.
Por lo pronto, sólo tengo para decirles que… “la felicidaaa-ad ha-ha-ha.”
Y no me critiques por mi postura.
No es bueno más de lo mismo.
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La educación en una escuela cristiana es uno de los errores más grandes e imperdonables de la sociedad.
Básicamente, aquellos que fuimos a una escuela católica y luego vimos un párrafo de media página de un libro de historia, contando todas las verdades que la Iglesia calló mientras consumíamos su salvador producto, hoy estamos totalmente desvinculados y decepcionados de esta entidad con grandes fines de lucro.
Les comento a aquellos que no fueron a una de éstas “lava-cerebros” o fábricas de Hitler (no el Hitler líder, como lo ve la Iglesia, sino el títere racista), que para mucho antes del año 1992 se estaba preparando lo que quizá fue la mayor fiesta cristiana en América. Ese año, hacía 500 años de la primera invasión europea al continente hoy llamado América. Nos hacían cantar una canción-burla que decía algo así como “América del Indio, América del canto” y luego seguía diciendo otras pelotudeces que hoy por suerte no recuerdo.
Indios, en América… Supongo que Colón o algún otro hijo de puta encontró Americanos en las Indias. Incluso, algún que otro burro-católico-mal educado-(pero-evangelizado-al-fin), cree que puede seguir insultando a la primitiva raza de este continente con “Amerindios”…
Si al continente lo van a llamar América, entonces, señores con cruz; ellos son los primeros Americanos.
Lo curioso fue que la inmensa fiestita no pretendía disculpar la atroz participación de la Iglesia en lo que ellos llamaron, increíblemente, “La evangelización de América”. .
Simplemente fue una “reafirmación de la fe en Cristo”.
Al parecer, hace 500 años al descendiente de Pedro de turno le pareció muy importante que alguien venga y diga a los aborígenes como vivir en un futuro, y no solo eso, también es motivo de festejo.
Alguien te mata a tu familia, te dice cual es tu cultura de ahora en adelante, te usa de esclavo unos meses que duran varios siglos y encima te dice que Inti es “sólo” un planeta, que Dios es inmaterial y si llegás a insinuar que pensás distinto, utilizan la mejor de las excusas para mandarte a la hoguera. Me hace acordar (pero no más de un 100%) al “trabajo de independización” que llevan a cabo los autodenominados Americanos de nuestro continente en Irak. Incluso, no sólo no piden disculpas, esperan las gracias.
Encima, como para coronar toda la mierda que tienen para tirar, afirman que Dios es justo, y el infeliz cara de osito (Bush), jura que “Dios” le dijo que tiene que hacer eso…
No se me ocurre, ni en lo más mínimo, la idea de pertenecer a una cultura que se creó luego de tanto precedente nefasto.
Por esa misma razón es también que no soy ni seré nunca un buen criollo. Ojalá el destino diga que seré todo lo contrario.
El criollo, históricamente, es el encargado de tomar como propio lo que era de los aborígenes.
El criollo es el que ganó los mejores terrenos en las tantas distribuciones que hubo de estos territorios, y sólo aquellos que ya eran terratenientes pudieron participar de las siguientes distribuciones ejecutadas por el gobierno de turno. Coincidencia no es que no haya apellidos aborígenes en ninguno de los gobiernos del pasado ni del presente nacional.
Gaucho y criollo, aunque parecido para muchos, no es lo mismo. Criollo es el descendiente directo de españoles nacido en América. Ese término se amplió, pero solo para aquellos nacidos en otros países de Europa, no para los hijos de los hijos nacidos en América.
Aquel que era criollo tenía privilegios que no tuvieron aquellos considerados mestizos, “negros” o “indios”. Entre esos privilegios, participaron de la distribución de las tierras como no lo hicieron quienes en un futuro serían los esclavos de las estancias y las tierras de estos criollos.
Entre estos esclavos, surgieron los gauchos, que son descendientes de distintas razas, aborígenes, mulatos, criollos, europeos: fueron y son simplemente los encargados de trabajar en las haciendas.
Esa vestimenta típica que utilizan estos hombres en el campo, no es más que ropa de trabajo.
Digo esto por algunos que desde su cómodo ¿Trabajo? de músicos, insisten con que eso es parte de nuestra cultura, cuando no tiene por qué ser así. De hecho, a los músicos folklóricos, los vestiría de cualquier forma menos de gaucho, a menos que sepan usos y costumbres típicas, no de cada zona del país, si no del hacha y de la pala (cosa que dudo).
Dicho de otro modo, si algún descendiente nuestro fue obrero o mecánico toda su vida, deberíamos tener puesto un mameluco Ombú y enseñarles a nuestros hijos acerca de esta tradición familiar. Y convengamos que puede producir orgullo el modo en el que un familiar se rompió el orto toda su vida para llevar adelante a su familia, pero ese desgaste, incluye a veces la oportunidad de pagarle algún estudio a sus hijos para poder así salir adelante y no llevar esa vida.
Existe el orgullo por el sacrificio, pero no la necesidad de herencia (de hecho, todo lo contrario) .
De todos modos no es sólo vestimenta lo que se impuso, aunque esa imposición haya sido una necesidad más que otra cosa. El gaucho era cristiano, aunque al derivar o convivir también con otras culturas, tenía sus curanderos y otras creencias que existían en el continente desde antaño.
El gaucho profesa su fe mejor que el criollo, no por ser mejor cristiano, si no porque necesita más “esperanza” que “perdón”, ambas palabras muy usadas para el negocio eclesiástico. Suponiendo lo lógico, aquellos que se apropian de lo ajeno y matan por conveniencia o por odio racial, no son personas acostumbradas a pedir las correspondientes disculpas. De hecho, no pueden “temer” a una tribu de aborígenes que no conocen la pólvora; pero si pueden (o al menos deben) temer que cierta ¿Voluntad Divina? se haga valer.
Del mismo modo, tienen una lista larga de libros que avalan su incorrecta utilización de la voluntad Divina sumada a las armas, ya que la misma Iglesia se encargó de realizar el mismo rito de matanzas continuas, que; alabado sea el Señor, es muchísimo más pagano que celebrar algún rito a los Dioses de los habitantes originales de este continente.
Es por eso que si existió el valor de la vida humana en algún cerebro cristiano de esa época, si puede causar algún dolor eliminar a quién es el verdadero dueño de las tierras y de hecho, pelea por seguir siéndolo (en lugar de huir a otro destino como buen europeo o criollo), existe para ello un producto que en los orígenes de la “gran matanza” tenía ya 1492 años: el perdón.
Elemento que sólo se consigue compartiendo nuestros errores con un ¿Señor? que generalmente su preferencia sexual no distingue hombres y mujeres sino edades que van desde los 2 a los 15 años. Con tendencia homosexual también. No critico la homosexualidad ya que no me corresponde jugar a ser alguien superior; critico a quienes lo son y ponen “su alma” en el fuego juzgando a quiénes lo son sin ocultarlo y luego profesan a la vez el amor al prójimo.
¿Cuándo van a dejar de ser tan hipócritas y van a OBLIGAR a que los sacerdotes tengan familia?
Sería bueno que sepan lo que dicen, cuando hablan de familia por ejemplo. Además, si seguimos así van a tener cada vez menos monaguillos, o van a tener que dar toda la misa de parados para que no gotee tanta sangre.
Paralelamente a la revolución industrial, al igual que en el resto del mundo, los gauchos (que eran habitantes de “las provincias” de éste país), emigraron hacia los principales puertos.
El más concurrido de ellos, la cabeza del gran pulpo, Bueno Shaires.
Esta cabeza de pulpo necesitaba nuevas manos para trabajar en lo que desplazaría a la actividad agropecuaria como único escenario laboral del “nuevo continente” (otro término que suena a tomada de pelo).
De hecho, necesitaba que esas manos sepan algo acerca de “trabajar”, algo que en Buenos Aires no hacía falta, ya que eso era lo que hacían los esclavos a la hora del té
Entonces, se genera el gran cordón suburbano, llamado conurbano. Luego; digo con luego décadas o siglos más tarde, ocurre lo mismo en otras ciudades pro-industriales, como Rosario, Córdoba y (en ese entonces) Santa Fe.
”Surge” lo que se llama villa, la cual es poseedora de todos estos derivados de las viejas culturas.
En ella, se ven a diario, reflejado por un periodismo cómplice a los caprichos del gobierno y la Iglesia, las miserias de la sociedad, también cómplice de este hecho. En las villas, se ve el verdadero resultado de la raza mestiza. Una mayoría gaucha, mezcla de mulatos con españoles y otros países europeos, y otra parte, aquella verdadera resaca procreada a lo largo de los años que es y será la lacra de la sociedad europea; aquellos descendientes de quienes justamente no fueron condenados hace 500 años por ser la mano de obra necesaria para llevar a cabo la tan ansiada “evangelización-aniquilación”.
Y no sólo existe esto. Si bien repito, la prensa, el gobierno de turno y la sociedad remarca a diario que es culpa de las villas y sus miserias que vivimos mal y preocupados, los encargados de dictar las leyes y necesidades del pueblo, los titiriteros del gobierno que son en realidad los terratenientes o propietarios de la mayoría del país, son los verdaderos encargados, históricamente de permitir que esto suceda.
No hay otra razón para ello que la continuidad de los hechos. Cuando vinieron a aniquilar a la auténtica raza propietaria, lo hicieron con verdadera cizaña. No se trató de “convidar” leyes que avalen la existencia de un ser superior llamado Dios ni mucho menos relatar la llegada de Jesús para salvarnos: solamente se buscó cambiar de dueño aquello que no les era propio.
Para ello, necesitaban una mano de obra acorde a las circunstancias, la cual actualmente mantiene sus tradiciones intactas (asesinos).
Es una complicidad permanente, es una forma de continuar lo que se empezó. No es casual que el rico siga siendo cada vez más rico y el pobre más pobre.
No es casual tampoco que el delincuente siga siendo más delincuente y el habitante con supuestos derechos, sufra todos los días una nueva violación a sus derechos de trabajador y habitante sin que nada cambie a su favor.
El discurso acerca del gaucho que logró llegar a ser clase media, no fue más que una ilusión de algún tiempo pasado.
Hoy se ve, y claramente, que no existen más de dos clases sociales. Y aquellos que creemos en el trabajo sufrimos las consecuencias de los terratenientes, de los títeres comprados, grandes mercenarios que logran su objetivo de saltar de una clase social a otra a cualquier precio.
Haciendo una salvedad, que fue el asesinato de los “rebeldes” que no quisieron regalar lo que les era propio, vivimos en la misma época.
Así como la invasión de América me recuerda a la de Irak, esto último que digo me recuerda a la década del ´70, donde los verdaderos estandartes y luchadores de una patria digna, fueron eliminados injustamente por ser considerados rebeldes al “proceso de ordenamiento nacional”. Otra complicidad histórica de la Iglesia, al creer y afirmar que estos “rebeldes” eran “comunistas”, ya que buscaban una forma objetiva de sacar adelante a las masas. Eran una competencia desleal a la injusta y estúpida esperanza que históricamente ofrece la Iglesia a aquellos que no fueron convidados o fueron expropiados de los beneficios de las tierras y el salario justo.
¿Quién es la Iglesia para criticar al Comunismo? Es cierto que Rusia fue terrible luego de la 2da guerra mundial, ¿Pero acaso se olvidan quién fue el que ganó realmente esa segunda guerra?
Además, ¿Alguien puede decirme cuánta gente muere de hambre en Cuba?
Comunismo totalmente reducido por un injusto bloqueo (pero a China no lo bloquean, su mano de obra esclava nos conviene como buenos capitalistas) y así y todo mantiene a sus pobres educados y con buenos niveles de salud (seguramente mejor que acá). Por cierto, bloquear a “esos zurditos”, ¿Está bien? ¿El comunismo no tiene “prójimos”?
Y acá no se puede decir lo mismo, el capitalismo te obliga a pensar que el que tiene 1000, hace que 1000 tengan 1 y así, es una rueda que termina donde muere el pobre y come el rico.
Hoy, aquellos que creen que tienen salvado el culo, se quejan de las marchas o los cortes de ruta, cuando en realidad no es más que otra forma moderna de rebelarse ante las diarias violaciones de derechos a la clase baja.
Eso, siglos atrás y de un modo notoriamente más enérgico, se llamaba “ataque en malón”. Éstos “ataques en malón”, no solo fueron eliminados por el peligro de morir en uno de ellos. La razón principal fue evitar que las masas de otros lugares sepan que de la única forma que puede existir la palabra “esperanza”, es recuperando lo que es propio. La esperanza no es un cuento. No es algo que ocurrió hace 2000 años y nos permite pensar en algo mejor dentro de otra vida (una vez muerto y por ser buen cristiano) .
La búsqueda de un mundo mejor, vista como un ataque en malón, debe ser ahora, ya que ese mundo es también para uno mismo. Ese derecho, es el que niegan a diario estos cómplices del viejo régimen cristiano.
Y ojalá me equivoque, pero creo que estamos muy próximos a sufrir ataques en malón como los de esa época. Y digo, ojalá me equivoque, porque mi comodidad y mi apellido se verían afectados: la mayoría absoluta de nosotros somos cómplices aunque sin saberlo de las injusticias ocurridas a lo largo de la historia.
Y volviendo al tema de la esperanza, si volvemos 2000 años atrás, Jesucristo, el actor principal del cristianismo según el Nuevo Testamento, que revela sus dos vidas en la tierra, dio más esperanza (en forma de milagros) que perdón (salvación) .
Sin ir más lejos, “cuenta la leyenda”, perdonó a uno de los criminales crucificados con él, luego muere y resucita. A la vez los evangelios no aclaran si en el episodio con Santo Tomás, donde necesita “ver para creer” (de ahí el origen de la frase) el mismo Santo Tomás es o no perdonado por Jesús. .
Visto así suena peor negar a Cristo que ser un delincuente.
Luego de ello, da la señal más fuerte de esperanza: el ascenso a los cielos.
Si uno lee el Nuevo Testamento, es mucho mayor la cantidad de veces que Jesús da esperanzas de las que perdona. Y más aún si se eliminan los episodios que van desde su condena hasta su crucifixión y muerte.
Ese perdón, es el que se “forzó” durante los dos siguientes milenios, sin ningún interés de demostrar esperanza. Los únicos encargados de trasmitir esperanza, dentro de esta religión, y de forma pacífica, fueron los Jesuitas, misioneros reales de la religión cristiana que profesan el amor al prójimo por sobre todas las cosas. La escena de la película “La Misión”, donde eliminan a todos incluyendo a los jesuitas, no es invento. Y tampoco son esas “muertes cristianas” factor de la casualidad: es una demostración que afirma que durante la “evangelización”, hubo más delincuentes que mercenarios traicioneros, y no como pretende demostrar la religión predominante en sus libros.
Quizás el error más grande que cometió Jesús, o la mentira perfecta de la Iglesia fue afirmar en los evangelios que Pedro sería el encargado de construir y continuar la Iglesia por Jesucristo fundada.
Digo esto porque fue Pedro quién negó tres veces en un día su amistad con Jesús.
Justificación perfecta para que cualquier “Pío-despiadado” niegue del mismo modo que el amor no diferencia colores ni credos.
Creo que no hay razones amigables para creer en Dios.
Dios no es, y el mismo Jesucristo lo confirma, alguien que conlleve a cometer las peores masacres de la historia. Cabe recordar que las peores matanzas de la historia vieron a la Iglesia como protagonista; sin contar el llamado “holocausto” que la vio no como protagonista pero si como cómplice pasivo.
La Santa Trilogía conformada por Dios, su hijo Cristo y el Espíritu Santo, tiene como objetivo trasmitir esperanza. La esperanza de un mundo mejor, seguida por el perdón de los pecados para poder lograr la definitiva salvación de las almas.
Dicho así, sin malinterpretar nada ni derivar significaciones, suena hermoso, ideal.
Entonces… ¿Por qué condenar y asesinar a aquellos que no quieran “salvar su alma”?
¿Cuál es el sentido de eliminar a quienes están “equivocados”? ¿Es realmente peor Santo Tomás que Barrabás? ¿Por qué se lo llama Santo Tomás y no “Tomás el desertor”?
¿Se habrán olvidado el significado de Santidad estos asesinos (pero cristianos)?
Es raro que aunque no parezca, el camino que eligieron es bastante cómodo. Digo “raro que parezca cómodo” simplemente porque aquellos que creemos en la dignidad y el amor antes que en un ser superior, no concebimos la necesidad de matar para obtener algún beneficio.
Esta comodidad, consiste actualmente en dar la esperanza de una vida eterna a aquellos que no tienen nada, y aun sin tomar esta esperanza como hábito en sus vidas, siguen siendo mejor gente que ninguno de los que les leen el evangelio todos los domingos. El miedo a no tener al menos una mejor vida luego de ésta, obliga a las masas a participar de ese rito que lleva tan sólo una hora por semana. Parece una receta mágica.
”Contame lo que hiciste”, “portate bien”, “dejame el diezmo” y “rezá 10 padrenuestros: estás perdonado en el nombre del Padre, del Hijo…”
Según la Iglesia, el cielo, es mucho más accesible para los que van a la Iglesia que para los que son verdaderos cristianos. Y no es necesario ir a la Iglesia o pertenecer a ningún otro culto para llevar consigo el término de ser “verdadero cristiano”. La Iglesia, omite y porque es un negocio rotundo, el décimo primer mandamiento, el cual regaló Jesús, ya que en ese entonces no tenía ningún Papa para que le tape la boca: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.
Sumado a “no matarás” y “no robarás”, supongo yo, no hay interpretación más leal de ello que “se buena gente”.
La interpretación de todas las religiones es una forma de creer o querer creer que nuestro paso por la tierra no es tan insignificante.
Del mismo modo que vivimos nos procreamos y luego nos morimos, existe una vida o extensión de vida para eso que llaman “alma”.
La razón por la cual no podemos aceptar que “nos morimos y ya está”, el hecho de creer que existe una continuación de nuestras vidas, es un modo egocéntrico de llevar adelante nuestros actos, muy distinto a la voluntad que pudo haber tenido en sus principios cualquier religión: ser buenas personas y practicantes del amor divino en la tierra.
El común de la gente cree en el cielo porque no puede aceptar que su vida no continúe, no puede admitir que su paso efímero por el mundo es tanto o más que el de una abeja que al menos deposita el polen en las flores, sin necesidad de eliminar aquellas otras especies que “le molestan”.
El hombre es, indiscutiblemente, el que se hizo dueño del planeta Tierra. Y en lugar de hacer de ello una herramienta para un mundo mejor, hace todo lo contrario. La teoría que afirma que el hombre es el ser superior, se ve aplacada ante tanta barbarie: el hombre no puede subsistir sin eliminar a las otras especies; incluso, elimina su propia especie sin importarle en lo más mínimo el hecho de conocer el sufrimiento que ello causa.
Paralelamente y aunque opuestos, resulta “inaceptable” que con tanta evolución de la tecnología y la ciencia, no exista, repito, una continuación de nuestra vida.
Entonces, pensamos en el origen de la tierra, e inventamos un ser superior, negando cualquier concepto o hipótesis científica, ignorando que “nuestra religión” no puede ser menos que una teoría científica, ya que ha sido convidada durante siglos como herencia de los seres humanos.
Si somos sinceros con nosotros mismos, no podemos dejar de pensar que ese Dios que está en el cielo y nos espera no es más que otro invento del hombre. Y no hablo de la fe, es decir, del acto de creer en ese Dios, si no que si Dios no puede ser el Sol, tampoco puede ser la Luna, ¿Por qué entonces creer que es un ser sin forma? ¿Por qué creer que Jesús fue y es su hijo?
¿Por qué creer que Dios es justo si nos encontramos con que sus intercesores en la tierra son tan injustos que no tienen comparación? ¿Por qué todos aquellos que sufrieron históricamente el maltrato y la impostura de esta farsa deben “perdonar”, siendo el perdón algo “puramente cristiano”?
¿Qué pasa si no lo perdonan? ¿En qué cambia, si el que debe perdonar supuestamente es Dios?
Por cierto
Si Dios existe, si es justo, si cree en el amor al igual que su hijo, y sobretodo en el amor al prójimo ¿Por qué creer que siendo cristiano alguien nos va a perdonar, si históricamente han eliminado cuanta causa se les puso en frente, sin perdonar a quienes no se acomodaban en su “teoría salvadora”?
¿Acaso nadie más ve que la Iglesia vive de la desigualdad, que es cómplice de los gobiernos, que no puede alimentar la verdadera esperanza ayudando al prójimo a crecer, lo cual no significa una pilcha y algo para picar, si no mucho más que eso (trabajo-salud-educación)?
Porque lo que hacen es mantener panzas contentas, ampliando y dando nuevas ideas a los candidatos presidenciales, y nada más. (Encima quedan bien, ya que el truquito no importa mientras ayuden).
Ah ¡Y que no se te ocurra profanar la imagen de Dios!
Bah, da lo mismo, porque de hecho no hay imagen, “pero ese es el de verdad”.
El otro, el que tiene forma, el que tenía millones de años en el sistema cuyo nombre le pertenece, y fue objeto de adoración miles de años antes de la aniquilación de América, ese que se encarga de hacer crecer a las flores y da vida a todos los seres, ese que si deja de salir nos morimos de hambre; ese Dios, es pagano
Creo que lo que realmente ofendió a los cristianos, cuando se encontraron con éstas religiones, fue el hecho de ver que no hacía falta inventar algo para tener un Dios.
Les molestó la simpleza, les molestó ver que había gente que se conformaba con algo mucho más sencillo, sin tanta mentira de fondo, que de hecho existía y era lo que les daba y quitaba la vida.
Se dieron cuenta que durante años se inventaron, creyeron y contagiaron un cuento que es tan complejo como incomprensible, en lugar de ver la sencillez y la obviedad: que todo ser viviente necesita agua y sol para vivir, materiales que por el simple hecho de ser inorgánicos, siguen su curso en lugar de dejarse llevar por el egoísmo y la ambición.
Categoría: Conciencia | 9 comentarios »
Si, lo diseñé de nuevo al blog.
Si se ve algo fuera de lugar y me avisás, te agradezco por demás.
Categoría: Diseño web | 2 comentarios »
En estos días se cumple un año y medio (ya), de la desaparición de un gran amigo y compañero en mi vida.
Él era simplemente inolvidable, estuvo en todos lados y siempre conmigo al lado.
Nuestra relación duró entre 10 y 15 años, aunque estoy seguro que alrededor de 9 años o más fue que duró nuestra travesía compañeril.
No conocí en la historia de mi vida, tipo más frontal ni dedicado.
Además, ni yo era celoso de él (en la mayoría de los casos, todo lo contrario) y (creo), tampoco el me celaba a mí.
¡Cúantos viajes recuerdo! Simplemente no se cuántos, pero si se que a cada lugar donde yo iba, el venía conmigo.
Me he peleado con mi familia, decidiendo que a Malabrigo, Gálvez, Córdoba o donde sea que tengamos que ir los cuatro, seríamos cinco, puesto que él viajaría con nosotros.
De hecho, si alguien suponía algún tipo de comparación, me enojaba al punto de no hablar por varias horas.
Incluso, alguien me dijo una vez que se veía como mi “hermano menor”. Y es cierto, en cada foto de mi adolescencia, abrazado o no a su frágil y colorado cuerpo, el aparecía, mostrando su roja y refinada boca.
Si incluso en cada fiesta que he realizado en mi casa, él se quedaba despierto, esperando que alguien lo llame. Y efectivamente, en la mayoría de éstas reuniones, el asistía casi al final para acompañarnos en esos gratos e inolvidables momentos.
Imposible olvidarse, ¡Qué mates que cebaba el hijo de puta!
Cómo si fuera hoy recuerdo, y por primera vez confieso, que lo asesiné, aunque dudé mucho al momento de hacerlo. Y no fue por envidia, al contrario, yo lo adoraba como a un hermano.
Lo asesiné y no en vano.
Fue una decisión rápida, de esas que se toman en menos de medio segundo.
Si bien el término que dice “al que madruga Dios lo ayuda” se cumple en la mayoría de la gente, no es así en mi caso; por madrugar me convertí, en lo que mi conciencia manda, en un verdadero criminal.
Hacía frío, mucho frío, y yo me había levantado hacía escasos cinco minutos.
Todavía tambaleando y confuso ante lo que los de habla hispana llaman “sol”, decidí ir a la cocina, a preparar unos mates.
Ahí fue donde, sin culpa ni dolo, lo asesiné brutalmente. En dirección a la cocina fue que lo desprendí de mi mano izquierda, permitiendo a la gravedad continuar mi trabajo, sin hacer el menor esfuerzo por salvarlo.
Todavía recuerdo el sonido de su caída, y proyecto en mi mente las imágenes hacia su destino final: el piso. Fue un estruendo insoportable, una implosión digna de efectos especiales para alguna película de ciencia ficción, de esas que te pegan a la silla y te obligan a mirarlas.
No fue premeditado, eso me deja un poco más tranquilo.
Fue un tropezón, que derivó en caída. Vaya caída.
Así fue como decidí, con mi mate nuevo y mi termo rojo en la misma mano, que mi compañero viejo debía dejar su lugar al más nuevo, simplemente por el antiguo relato que afirma que “los viejos tienen que dejar lugar a los nuevos”. Todo eso me pasó en la cabeza en lo que demora la cuarta parte de medio segundo. El tiempo restante, lo dediqué a lamentar la decisión, que con el tiempo entiendo, fue la correcta.
Y elegí mi mate regalado por Ethel, de nombre aborigen (Pata de Vaca), como mi nuevo compañero de mañanas, tardes y noches.
Espero que la falta de lucidez de alguna fría madrugada, no decida el mismo destino para mi nuevo amigo y compañero.
Ni tampoco a su sucesor directo, el termo azul que me regaló el viejo.
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El espanglish es un idioma de frontera.
El único idioma de frontera usado en Argentina es el portuñol, al igual que en la mayor parte de sudamérica, ya que el idioma predominante en el “bajo continente” es el Español, y en la frontera con Brasil lógicamente se entienden con señas y mezclas de palabras, originando el portuñol.
Actualmente al parecer, las fronteras se han abierto, del mismo modo que se han trasladado. Es muy común oír a la mayoría de las personas Argentinas, de distintas edades, hablar mitad en inglés y mitad en español.
No creo que lo que se hable aquí sea espanglish. El espanglish se practica en la frontera de USA con México (y viceversa), como así también dentro de USA, por la incontable cantidad de inmigrantes latinos, no solo mexicanos.
Dichos como “ven here”, o cosas así de impronunciables, se ven en algunos filmes (la mayoría de estos términos mal fundados, simplemente para que los entiendan los yankees), pero es espanglish al fin.
Aquí parece haber otra cosa. No es espanglish, es meter el bocado en inglés donde peor queda, y muy mal pronunciado:
Terminos como:
Man - Fuck - A full - Layout - Thank you - Hi, ya son habitué y la verdad a mi no me dicen nada.
Breve explicación de estos términos (más comunes en mi jerga):
Man: man, dicho en plural mans, siendo men en su idioma original.
Es utilizado en lugar de “flaco” o “loco”.
Lo triste es que si algún porteño dice “chabón”, nosotro´ lo´del “interior”, (interior según ellos, a menos que se sientan en el exterior) nos miramos desorientados, los rebajamos, nos cae mal, cuando en realidad está mucho más cerca “Bueno Shairesh” que USA.
Fuck: fac. Comúnmente usado para exaltar los ánimos ante una noticia inesperada. En lugar de decir, educadamente, como buen argentino, “la concha de su madre”, o “que cagada y la gran puta” o la gran “que hijo de re mil puta mal cagado”; no, preferimos hablar mal (la mala palabra, en esta “fat sociedad” -sociedad grasa- es peor vista que el espanglish, entonces resumimos todo lo bien dicho con un triste “fac”.)
A full: a ful me da mucha vergüenza, pero lo uso a cada rato, a full. En lugar de ser más “viejita”, más “rollinga” y meterle “posta”, que de paso me haría acordar a cuando voy a pescar…; no, uso el maldito “a full”. ¿Quién habrá sido el bobo que inventó ese término, que lógicamente, como buen bobo que soy, se me pegó?.
Layout: laiaut hoy en día no hay salida. No existe una palabra que defina a la salida del producto final. Algo así como… ¿Resultado? ¿Producto final?, no.. Layout, que además, queda buenísimo, man.
Thank you - hi: stsenquiu - jai cualquiera lo dice, ya no es una palabra clasista, es decir, ya no es para los que creen que ser englishñoles es “la posta”, si no que es de cualquiera. Si no es “hi” es “hello” (helou), y si no es “thank you”, es más jugado, como más conjugado… “thanks” stsancs…
Me pregunto, el español es mucho más completo, tiene miles de palabras más que el inglés y conjuga los verbos incluso con mayor precisión.
Entonces, ¿Por qué copiarles?
Cuando dicen que el superior domina, o que los de abajo TRATAMOS de imitar al de arriba, que mejor que esto que digo de ejemplo. Tener cientos de pelotudos que dictan las modas para otros pelotudos, que creen/creemos que muestran/mostramos que hablan/hablamos en dos idiomas, supongo que ¿mola?.
Y esto no es causa de queja, si no de risa, no nos limitamos con hablar en un barato y reciclable espanglish. ¿Por qué hablar como si fuésemos mexicanos o españoles?.
Porque no solo es inglés lo que absorbemos, también tomamos las más absurdas y menos significativas palabras de otros países.
Palabras como “mola”. “patético”, “chingar”, “apesta”, son dignas de otros países y ya las “consumimos” como propias.
No se si es la tele, si es la música o si es que la gente es tan idiota que no puede limitarse a decir, como buen argentino “mola - está buenísimo”, “patético - que triste”, “chingar … con no usarla sobra, que palabra más de mierda”, o “apesta - es una poronga”.
Tenemos un idioma propio, como todos los idiomas derivados del castellano, porque no jodamos, los sentidos figurados de las palabras cambian a rabiar con hacer sólo unos kilómetros, imaginemos lo que cambia este idioma entre países.
Lo que si queda claro, es que actualmente para cualquier argentino, la imagen demacrada de un tipo descuidado, con los pantalones bajos y los “boxer” a la vista (malla con agujero para el pito), peinado de Pókemon o Dragon Ball, es mucho menos ridícula y estúpida que la de un aborigen vestido con sus ropas típicas, ya que no por nada se critica a los bolivianos, que definidos desde mi órbita, son personas que tienen una cultura propia y suficiente como para devastar al consumismo de esta maquinaria norteña, que arrasa, consume y NOS hace consumir, como verdaderos idiotas.
Damn… (que cagada, y la concha de la lora).
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Ayer como todos los jueves nos juntamos en la peña, y el tema obligado fue acerca de las elecciones del domingo.
Mientras todos ya habíamos decidido a quién no votar, uno de los presentes afirmó, que al igual que en la elecciones anteriores, no va a votar.
No va a votar porque según dijo, ninguno lo convence.
Entra charla y charla y delirios en el medio, quise hacer valer mi opinión, acerca de un candidato al que se puede votar, pero que a la vez al no ser muy fuerte su candidatura, uno no sabe si está ejerciendo bien su derecho y obligación civil.
Porque seamos realistas, en un país en serio, con una democracia en serio y lo que es más importante, con un pueblo en serio, uno debería elegir a un representante por su ideología y sus propuestas, que son cosas que en este país se extinguieron, si es que alguna vez existieron.
Entonces, aparecen comentarios de quienes las veces que votaron, lo hicieron por herencia, en blanco o impugnado. Otros de ellos, recién ahora saben usar un diccionario para al menos entender que padrón no es un padre grandote.
La conversación típica sobre la elección de aquellos futuros representantes de nuestro país, no gira más en torno a nefastos personajes históricos que (sobra el presente para darse cuenta), nada hicieron.
Lo que muestran estos futuros representantes en nuestro presente, es que hay que elegir al menos malo, al no tan malo pero con mayores posibilidades de ganarle al más malo, o al malo que apunta para ganar.
Pero ahora me pasa algo que comenté en el post anterior, un candidato me dio ganas de que lo vote y pensé muy seriamente antes de decidir si votarlo o no. Incluso, algo estudioso como soy para esta cuestión, hasta hace unos días seguía dudando acerca de que hacer el domingo.
Como dije antes, en esta discusión (para nada subida de tono, ya que no era fútbol sino el futuro del país nomás), uno de los presentes dijo que no votaba hace años, y que ahora tampoco iba a hacerlo.
Cuando hice mi comentario acerca de cierto interés por la propuesta de Pino Solanas, quién me parece un candidato noble y genuino, y a la vez mi contrariedad acerca del temor que me genera que gane Saa o K nuevamente; el mismo que no votaba nunca me apuntó y me dijo, casi despectivamente, que estaba equivocado, ya que si realmente había alguien que creía que valía la pena debía votarlo.
Si mi intención hubiese sido ganar una discusión, lo que le hubiese dicho en el momento y luego se lo dije sólo y a modo de consejo, era que no me puede decir nada alguien que no va a votar.
Que no puede hablar de pueblo alguien que no ejerce su derecho y su obligación.
Porque el comentario que siempre nos hacemos es que hay gente que no debería votar, que al ser mayoría y contar con subsidios que nosotros pagamos, hacen ganar siempre al peor de todos. Justamente es una mayoría de gente que va a morir pobre, sin acceso a educación y quizá tampoco al uso de la razón, ya que ese es el mejor negocio que mantiene vivo al motor peronista.
Entonces es ahí donde el voto del indeciso, del que no sabe a quién votar o del que no vota porque nada lo convence (o porque nunca vio alguna propuesta) se hace valer. Porque lamentablemente, la historia de este país no nos enseña a elegir representantes, sino a descartar al más ladrón.
Tampoco me quise poner en político (político como cualidad humana, no como trabajo deshonesto) y debatir acerca de algo que es imposible, simplemente tomé lo que me dijo como un consejo.
Lo comparo ahora como si me hubiese lastimado un dedo.
Con una manchita de sangre y sin notarlo, aparece alguien que de medicina sabe lo mismo que yo y me dice, haciéndome ver que no me persuadí: “Te lastimaste el dedo”. Bien sabemos que para eso no hace falta un médico o una enfermera, a menos que sea un corte profundo, pero dado el tono de la discusión, con suerte era un rasponcito. Haciendo esta comparación, caigo en que no se puede desacreditar una opinión por la postura del que la emite.
Sin ir más lejos, uno de los pocos periodistas que respeto (contados con una mano), Osvaldo Bayer, hace unos análisis espectaculares sobre la historia social y política de nuestro país. Pero a la hora de votar no lo hace, porque afirma que él no ve propuestas, sino slogans. Estoy de acuerdo, lo que uno ve en la calle y en la tv no son más que slogans, pero las propuestas, si es que las hay, no alcanzarían para encuadrarse en un afiche.
Por lo tanto, como siempre que se habla de política, no se puede hacer más que respetar la opinión del otro, a menos que sea ofensiva, y luego tomar las decisiones correspondientes siempre por uno mismo.
Pero en mi caso necesitaba que alguien me confirme algo muy cierto, y es que el domingo puedo elegir, no es necesario descartar, y por lo tanto, de ese modo hacer más fuerte a quién mejor me representa o al menos crea que pueda y sepa hacerlo.
Volviendo a la analogía, ayer apareció alguien que sin importarle el color rojo de la sangre, me avisó que me lastimé el dedo.
Por lo pronto, ya se que tengo que ponerle una gasa y esperar a que cierre, y luego el tiempo dirá, quizá cicatrice del todo.
Porque el desarrollo de la historia no me deja ver otra cosa, que votando a más de lo mismo, negando a candidatos chicos pero con propuestas grandes, sería igual que amputarme el dedo (o la mano entera).
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Hoy me llegó un mail de Coke, informándome de la candidatura a Presidente y Senador de Pino Solnas.
Era algo que había escuchado por ahí y que no lo tomé muy en serio, como cuando hablaban de Castells para gobernador de Santa Fe.
Pino Solanas hizo un documental llamado “Memoria del Saqueo”, (también recomendado por Coke) el cual trataba de cómo nos hicieron bolsa a lo largo del tiempo. Lo pueden alquilar en cualquier videoclub o encargarlo desde su sitio oficial
También tiene otro sitio web para sus candidaturas:
En estos 3 videos de Clarín se puede ver su propuesta:
http://www.clarin.com/diario/2007/10/16/um/m-01520496.htm
Decidí entonces enviarle una carta de apoyo, ya que mi voto se fue con él, soñando que muchos lo vamos a apoyar para que al menos su partido se haga fuerte.
Entre otras cosas, busca renacionalizar el petróleo.
Será esta la primera vez que voy a elegir a un candidato por convencerme y no por ser el menos peor.
Carta a Pino Solanas
Pino, tu propuesta es exactamente lo que necesita la Argentina, sobretodo viniendo de alguien que ama a su país y creo, extraña a su pueblo.
Lo que escribo es desde el lugar que toma un ciudadano que de a poco va descreyendo en su pueblo. Descreyendo porque el pueblo en su esencia de pueblo no quiere moverse; no pretende cambiar las cosas. Si hay desinformación, es también porque la gente ya no quiere saber la verdad, porque la mentira es más cómoda.
Y no sólo hay que culpar a los que nos gobernaron e hicieron lo que quisieron, lo más triste es, repito, que la gente ya no se interesa, sea por miedo o por ignorancia, y cree sentirse mejor con una conformidad que en realidad no existe.
Sólo algunos defienden la verdad y eso es lo que los argentinos que queremos vivir y prosperar necesitamos. Porque la falta de trabajo y su derivada inseguridad, la drogadicción y delincuencia infantil, no son más que un fiel reflejo de las mentiras que este gobierno pretende que creamos, con trucos que bien hubiese utilizado Menem en su gobierno de no haber sido por su endemoniado carisma.
Los que queremos un país mejor sentimos bronca, odio, no hablamos de patria alentando una camiseta. Porque aquí uno puede criticar a un prócer, a un médico humanitario, pero no a un jugador de fútbol. Y eso habla mucho del poco compromiso que toman los habitantes de la Argentina como pueblo.
A esto, se le debe adjudicar TODA la culpa a los medios de comunicación, que de otra cosa no hablan. Hablan de censura, pero no hacen mucho para que la gente piense en otra cosa que no sea fútbol, o al menos protestar para que se elimine tal censura.
Los que pensamos de otro modo, le ponemos ganas a lo que hacemos creyendo que algún día podremos empezar a progresar, pero las decisiones que vienen tomando en este país, desde que tengo uso de razón, (actualmente tengo 27 años), nos hunden cada vez más, o al menos no nos permiten subir siquiera un escalón.
Pino, el primer problema es que lamentablemente esta mayoría que no hace su labor de pueblo, vota siempre a los mismos. Ya sea por el maldito asistencialismo, por una inaceptable comodidad o simplemente por miedo. Y yo soy de los que tienen miedo que gane, por ejemplo, Saa, un nuevo Menem que me obliga a pensar que no se quién es el peor entre ellos. Sin embargo, me siento obligado a votarte, porque es la primera vez que voy a elegir a alguien. Caigo quizá en el error de no votar a quienes se presentan en contra de gente como Saa o Cristina Kirchner, ya que cualquier malo conocido puede ser mejor que ellos, pero no quiero volver a elegir a alguien que no me convence. De hecho, gente como Carrió, López Murphy, Lavagna o Sobisch, no son otra cosa más que figuras repetidas, que para poder realizar las campañas que llevan a cabo, no lo hacen de otro modo que con dinero de empresas a las cuales, una vez elegidos, tiene que devolverlo durante todo su gobierno pero con “ciertos favores”.
Y a esto voy con el otro problema: la campaña.
Los indecisos, aquellos que van a votar al menos malo, como hubiese sucedido en el ballotage del 2003 con el actual Presidente, necesitan una referencia tuya. Y te tuteo porque cuando vi tu documental “Memoria del saqueo” creí encontrarme más con un amigo deseado que con un cineasta.
Aquellos que no pertenecen a un partido, los que no saben a quién elegir, necesitan saber que alguien que ama a su país tal y como DEBE ser, se está postulando para ocupar el cargo que alguna vez le tiene que tocar a alguien con valores humanos, a alguien con corazón y sentimiento de pueblo.
Lamentablemente, como decía antes, para hacer una “gran campaña”, hay que transar con empresarios y gente peor que los que nos gobiernan. Resumiendo: con los actuales o futuros (y desconocidos) titiriteros del gobierno. A menos, claro, que dispongas del dinero de la gente, como está haciendo actualmente Cristina Kirchner, y bien sabemos los ciudadanos que vos a esto no lo vas a poder hacer y no creo que lo harías.
Y es este el gran problema, porque la propaganda política es la que hace sumar votos.
Convendría hacer campaña sólo en los focos más importantes, como Capital Federal y Rosario, y más teniendo en cuenta los últimos comicios donde el peronismo no ganó como en otras épocas en estos lugares.
Es una simple opinión, yo sólo puedo darte una mano enviando un mail con tu propuesta a quienes conozco, publicando tu sitio para que de una vez por todas, al menos quienes quiero y se que nunca eligieron a un candidato referente, lo hagan por primera vez.
Y quizá, si logro captar adeptos, se haga la misma cadena y de ese modo seamos un poco más.
Y me despido diciéndote gracias, porque en 9 años que hace que comencé a votar, recién este 28 de octubre voy a tener la posibilidad de elegir a alguien genuino, y no revolver entre los “menos peores”.
Guillermo Luy - DNI: 28.158.212
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La vida: nacer, comer, cagar, y creer vivir.
Tener una novia fiel, amigos, ir a pescar, comprarse un auto, salir con amigos, tomar cerveza, vino o whisky. Ir a un parque o a una plaza, tomarse el colectivo o un taxi, calcular los precios del súper, escuchar música, ir al teatro o a un recital con o sin amigos.
Usar preservativo, diu o espiral, tomar pastillas, no coger. Jugar al fútbol o al paddle, al tenis o al voley, ir a la cancha, tomar porrón más que antes.
Fumar o no, drogarse, ir de frente o cagarse en las patas. Mirar televisión, acostarse temprano o levantarse a la misma hora, ser bueno, malo, hijo de puta o santo. Tener ganas de disfrutar o quedarse en casa. Estar horas viendo el agua en el río o en el mar, no saber si uno es marxista o capitalista, ser peronista o persona, tener vida propia o creerse Pablo Echarri, vivir de los demás o laburar, estar frente a una pc o leer esto desde un celular, no saber que hacer con el vuelto o no saber lo que es el vuelto, laburar horas extras o tomarse un año de vacaciones.
Comprar el tomate caro o esperar a que baje comiendo morrón.
No saber que más escribir en este post, y dar a entender que hay millones de cosas que me están faltando por no haberlas hecho nunca.
No son excusas.
Son formas de controlarte. Si la clase pensante no tiene hijos mientras se divierte, más se pudre el mundo.
Consejo: colaborá y divertite. Supongo que si la vida te resulta aburrida, más aburrida va a ser para tu hijo.
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Haciendo un breve análisis histórico-político, muchas veces se ignora el verdadero trasfondo político por el cual inventaron el Banco Mundial (WB) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Finalizando la segunda guerra mundial, estos entes se crearon con el supuesto fin de otorgar créditos a los países devastados por dicha guerra. Otro objetivo, era industrializar y facilitar el comercio internacional a países subdesarrollados o en vías de desarrollo, para que puedan “crecer” y dejar de ser simples contornos en un mapa.
Como te habrás dado cuenta, no cambió mucho: se crearon autopistas, rutas y se levantaron empresas que lo único que hacen es extraer materias primas. Luego, esa materia prima DEBE ser exportada para que en otro país subdesarrollado, otra empresa, que en realidad pertenece a un país desarrollado, la convierta en un producto final que, como ciegos, compramos para satisfacer nuestra triste existencia.
Por cierto, no todos los productos se elaboran de este modo o cumplen con esta regla: solamente aquellos que tienen un costo elevadísimo. Y aquellos que no pudieron ser comercializados en un principio de esta manera, ya lo son en la actualidad, como la ex nacional y groseramente llamada YPF.
Otros países eligieron políticas internacionales menos pornográficas y sangrientas. Resistieron manteniendo lo que es propio como tal, negando a la vez créditos impagables con intereses que consistían en regalar todo (algo así como un negocio redondo para todos menos “nosotro´ lo vivo´”).
Casualidad: el país con mayor derecho de votos del Banco Mundial (y local en ambas sedes: FMI y Banco Mundial), es Estados Unidos. Coincide, que Estados Unidos es el máximo deudor al mundo. En otras palabras, Naciones Unidas, que se formó un año después del FMI y el Banco Mundial, son los dueños de NUESTRA chequera.
Otra analogía: nos juntamos entre diez a comprar una pelota. Luego, viene el jugador número once y se auto proclama dueño de la pelota. Alguna razón tenemos los otros diez para no decirle nada: él y el padre deben ser militares o jueces. Y encima, éste nuevo dueño es el único con derecho a patearla.
Resumiendo, todo esto que cité hasta ahora tiene que ver con la REALIDAD, triste pero visible: nunca, absolutamente nunca nos van a dejar ser más que Tercer Mundo.
Como verás, la principal razón para no avanzar es que no nos dejan. Nunca vamos a poder ser, por ejemplo, los primeros exportadores de materias primas relativamente baratas pero necesarias: de hecho, el precio lo decide el Mercado de Chicago. Mucho menos vamos a exportar productos manufacturados de consumo masivo. Faltaría nomás que compren Rosamonte y la exporten como “Mounts of Roses”. Imaginate el diseño del paquete nomás.
Pero la triste realidad del mundo no contrasta con la nuestra. Porque, por otro lado, nosotros no queremos ser primer mundo.
Creo que es una fricción constante: no nos dejan avanzar, PERO tampoco queremos. El tercer mundo tiene, te guste o no, habitantes tercermundistas.
Y una sociedad tercermundista se caracteriza por destacar sus miserias y considerar importante aquello que en otros lugares no lo es.
Y actualmente la vedette de nuestras miserias es el abuso.
Se utilizan excusas inexplicables para abusarse del otro, y para alimentar éste círculo vicioso, aparecen otros que inventan nuevas irracionalidades para vengar ese abuso, en lugar de tomar medidas dignas de un pueblo.
Aquellos economistas que se quedaron con las frases de memoria, deberían venir a la Argentina y ver como “los que sabemo´ todo” nos reímos de tan importantes aportes.
La frase de moda ahora es: “A mayor demanda, aumento de precios”. Esa palabra que denominan “coste” se infla a medida que el producto es más solicitado. En cualquier país normal, es al revés.
¿Mientras más se necesita, más caro?. No, no se trata solamente de eso.
Se trata de abusarse de gente que no se lo merece, porque mientras más compramos, más se abusan de quienes necesitan.
Y es algo que nadie quiere ver. Tomamos colectivos y taxis para viajar 10 cuadras. Y ojo, no hablo del día que te cazaste un pedo casi morboso o gente con problemas motrices o entradas en edad.
Hablo de jóvenes, a veces sin hacer nada. Y en esa lista me incluyo.
Si, me incluyo. Soy tercermundista, ¿Y qué?
Es comodísimo ser tercermundista. “Sale caro, pero yo lo puedo pagar”. Y luego, viene lo que ya sabemos, como el producto se sigue consumiendo o incluso se consume más que antes, los precios aumentan nuevamente.
¿Y que hacemos?
A medida que aumentan los precios, acá, en Argentina, los que pueden llenar las alacenas y la heladera para evitar que otro aumento los agarre desprevenido, lo hacen.
Y si no, acordate del paro de los camioneros por el famoso impuesto al incentivo docente, que te exigían una oblea pegada en el parabrisas que lo único que consiguió fue que aparezcan (y muchos) parabrisas rotos.
Perdón, también consiguió otra cosa. Hubo sectores que criticaban la labor de los docentes. Es criticable, pero no en este caso, ya que si el gobierno de turno no sabe administrar correctamente los fondos del Estado, no es culpa de los docentes.
Yo particularmente no estoy a favor del transporte de carga ejercido por camiones. Me parece caro, peligroso y poco eficiente, creo que los trenes para carga no sólo son más eficaces sino que también generan mucho más trabajo y evitarían terribles accidentes en las rutas.
Contradictoriamente a lo que cité arriba, en el momento que determinaron ese impuesto, yo me puse de su lado. E insisto, creo que me ubiqué en la vereda correcta.
Y si no creés que era legítimo ese reclamo, acordate que el hijo de re mil puta mal parido de Moyano, coimeado por el peronismo (como siempre sucedió con su hijo mayor, el sindicalismo), no los apoyó desde un principio. Salió luego a dar su apoyo, cuando vio que se le fue de las manos y ningún camionero quería ya que los siga ¿Representando?.
Me parecía que era una locura que paguen ese impuesto ya que no todos los camioneros podían pagar el 1% del valor de su vehículo todos los años.
Lógicamente, en Argentina, comenzó una especie de locura urbana: Mientras más se prolongaba el paro de camioneros, menos nafta había, ya que no abastecían a las empresas petroleras. Y Corach, otro mal parido que merece un barril festejar su muerte, quiso decretar Estado de sitio.
Entonces, ¿Qué hicimo´ lo´ argentino´ ? Llenamos el tanque y llevamos 300 litros en bidones a casa, para no tener que sufrir la repugnante experiencia de ir caminando al trabajo (Imaginate ir al boliche caminando, ¡Que horror, gordo!)
Yo (palabra cuyo origen desconozco pero estoy seguro que se la robó algún argentino), recuerdo con cierto orgullo ser uno de los pocos que iba caminando a la facultad. No lo hacía por necesidad, me parecía que una forma de participar era esa.
Puedo asegurar que me sentí muy solo en ese “proyecto”. Con quién hablaba se justificaba por donde no podía, igual que sucede ahora, por una simple cuestión: Comodidad.
Si, somos miserables, y es también porque nos queda cómodo.
Es cuestión de entender donde estamos, yo soy consciente que soy otro miserable. Porque se puede proponer que no consumamos algo, pero eso no implica que no lo consumamos.
Es un vicio del que nadie habla, y tiene su desencadenante, como todo vicio.
El pucho te mata de cáncer.
El alcohol te deja solo y te da cirrosis fulminante.
El juego, también te deja solo, y pobre.
Y la comodidad, te hace tercermundista.
Hoy entré al supermercado y sentí un olor que me hizo acordar a cuando era chico, década de los ´80. No se si era olor a remarcadoras, no sé si era a tinta fresca de los carteles de los precios, pero sí se que sentí un desagradable olor a tomate podrido. Tomate que vendían a casi 13 pesos el kilo. En el mismo lugar, el kilo de lomo salía 14 pesos.
Y encima no miento, tenía feo olor y la mayoría estaban machacados.
“Y viste.. sale 14 pesos por las heladas”. Si bien cayeron 70 heladas en todo el invierno, hace mucho que no cae una por acá.
Ayer, en una verdulería que está a cuatro cuadras de este supermercado, tenían el tomate a 9 pesos, y en buen estado.
Para colmo, Fernández dice que no hay inflación. Y lo peor, en Octubre, lo más seguro es que un porcentaje muy alto demuestre creerle al futuro Mentiroso (o Ministro) de “la Cristina”. Porque claro, “son campañas sucias en contra del gobierno”.
También tenemos taxis y remisses que canjean cuadras por oro, y nos hablan del costo de mantener un auto. Ese auto, generalmente no tiene todas las luces, el tapizado es una ofensa al culo y la espalda y manejan como quieren. De pedo tienen una rueda que no está lisa y la dirección parece poseída.
“Lomo de burro” debería estar en el diccionario, por ejemplo.
Si yo quiero cobrar mis servicios de Diseño lo que valen en el mercado local, se me ríen.
“Tan caro sale, che”.
Si, sale caro para vos, pero a mi me lleva una semana. Y proporcionalmente a los costos de hoy, no me alcanza ni para vivir con mis viejos.
Después descubro que todo sale caro, que todos se quejan , y terminan comprando los tomates machacados no a 13 sino a 15 pesos.
Y todo esto tiene que ver con la forma en que vivimos. Y no me voy a poner en argentino típico y decir que yo no tengo nada que ver.
Absolutamente nadie hace bien las cosas, y menos en el tercer mundo, porque de otro modo, no seríamos tercermundistas.
Si podemos pagarlo, lo compramos, no nos interesa que nos estén estafando mientras satisfagamos la terrible necesidad de pertenecer. Pertenecer, que en realidad, es creer pertenecer a un mundo al que nunca vamos a tener acceso.
No nos vamos a privar de hacer lo que queramos, comer o chupar como bestias. Algunos hasta prefieren consumir más, para demostrar que pueden.
Ah, y lógicamente, nos sumamos al grito, a la “queja del pueblo pobre y abusado”
Otro ejemplo más del “Yo a Menem no lo voté “.
Lamentablemente nunca vamos a estar mejor, a menos que alguien invente el Cuarto Mundo.
Sólo de ese modo y por unos pocos días, podríamos ser un poco mejor, al menos, comparados con otros. Comparación en Argentina, se utiliza solamente para discutir de fútbol. Eso nos hace creer ser más grande que cualquier otro país desarrollado, pero sin fútbol.
Dejemos de culpar un poco a los que están arriba nuestro, dejemos de maldecir a los dueños de la pelota, empecemos a ver también quienes SOMOS los que los seguimos alimentando.
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Son las tres y media de la mañana, del martes 18 de septiembre.
No logro dormirme.
Creo que volví a fumar, al menos hoy, no puedo decir que dejé.
El cigarrillo es un “buen medio” para obviar la muerte. Al causar cáncer, cuando dejamos de fumar, sentimos un incomprensible miedo a la muerte, que a veces relacionamos con miedo a morir de otra forma y sin haber fumado.
Me inunda una horrible sensación de miedo que espero se vaya dilatando con el paso de los días.
Quisiera extenderme, hablar de millones de cosas que todo el mundo ya dijo, y la verdad es que no encuentro por donde empezar.
Sólo se que volví de fumar el último cigarrillo del día y también espero lo sea de la semana.
Hace unos días asesinaron brutalmente a la abuela de la novia de un amigo. Si bien no se trata de un pariente cercano, basta con conocer a uno o dos de la familia para poder sentir indignación, y a la vez una obvia y horrible fuerza de miedo.
Ver las caras de los familiares, llenas de dolor e impotencia, produce una sensación imborrable.
El hecho de saber que una persona mayor e indefensa es atacada injustamente y asesinada a sangre fría, no puede aparejar otras conclusiones.
Pero estamos en Santa Fe.
En Argentina.
Y aquí las leyes están pensadas para que aquellos que trabajamos, no podamos volar alto.
Para que los impuestos que pagamos sirvan para que los que nos “representan” se ensanchen los bolsillos sin hacer siquiera leyes que nos protejan, sin intentar evitar todo este “maneje” dando y obligando a trabajar a cierta “gente”.
Los mismos impuestos que sirven para pagar el abogado de un criminal.
No digamos estupideces cuando hablamos de discriminación al que estuvo merecidamente preso.
Porque un preso pagó su condena a la sociedad, pero no al que asesinó ni a su familia.
Nadie indemniza a la víctima, ni le da contención.
Y repito, el asesino tiene derecho a un abogado, pagado con nuestros impuestos.
Y a las leyes que quedan las van anulando sin siquiera consultarnos ni mucho menos avisarnos.
Mientras se le quita más poder a la policía, en las cárceles salen presos que son asesinos, en libertad condicional bajo “palabra de honor”. Presos que nunca vuelven, por cierto.
La misma palabra de honor que los elegidos por el pueblo se olvidan que dieron cuando prometían seguridad y otras cosas en las elecciones.
No hacemos nada, nadie cumple con sus responsabilidades.
La gente cree cada vez menos en las instituciones porque otras instituciones se encargaron de inculcarnos el odio hacia éstas. El odio a la policía, el “fácil acuse de gatillo fácil”, el hecho de creer que hacer una denuncia es ser “botón”.
Movimientos como “Derechos Humanos” defienden causas justas pero no sólo olvidan causas actuales sino que también defienden cosas indefendibles.
Creo que no soy un loco si digo que hace 30 años mataban por más que ideología y actualmente te matan por menos de 5 pesos.
Y todo porque no se aprendió nada.
Porque los que están ahora, y dicen haber luchado por la democracia son peores que los asesinos de la década del ´70.
Si, son peores.
Y lo son porque ni siquiera saben hacer mal las cosas.
Luego nos sorprendemos cuando la democracia elige militares autoritarios para ejercer los cargos que aquellos otros, que actualmente en su mayoría fueron montoneros, lo apoderan para su permanente enriquecimiento, permitiendo que la lacra de la sociedad nos reprima con sus miserias, ya que estos “gobernantes” no hacen absolutamente nada por mejorar la situación.
Porque… “Ay pobre; la sociedad lo castigó, no le dio oportunida-des…”, pero…
¿Por eso me tiene que castigar a mí?
Si yo pago mis impuestos y alguien los administra mal en lugar de darles una oportunidad, entonces no es mi culpa, y hablando de impuestos…
¿Cuánto pagará de impuestos a las ganancias un ladrón?
¿Cuánto un asesino?
Pedimos justicia, y ¿Qué pasa?:
Nos hacen matar al perro e indemnizar al ladrón si se mete en nuestra casa y éste lo muerde.
Nos dan cárcel por defendernos.
Y nos vuelven a asesinar.
¿No te parece que hay gato encerrado en todo esto?¿No crees que es muy raro que aquellos verdaderos culpables de la miseria nunca sufran las verdaderas consecuencias? Yo ya no creo en casualidades.
La justicia no es más ese símbolo que tiene los ojos vendados y sostiene una balanza; de hecho, nos mira “de reojo” y vende nuestra información a los indeseables, mientras manipula una 9mm reglamentaria en una mano y en la otra un 22 corto con el número de serie limado; la primera sin balas, y la segunda en la mano más hábil.
Nos es imposible, pero no queda otra que resignarse, sea como sea, y aprender a relajarse, a creer nuevamente que a uno no le va a pasar.
No nos queda otra que seguir mirando para otro lado, porque absolutamente nadie va a cambiar las cosas.
Es eso, o revolución.
Eso o imitar a los asesinos. Quedarse esperando que no suceda o salir a evitarlo.
Y lógicamente, nos quedamos esperando, mientras se disuelve el odio en una burbuja de relax. Nos olvidamos de todo y que el baile siga como antes.
Podría escribir horas, pero no creo ser bueno para hacer una revolución y tampoco creo productivo escribir sobre lo que hay que hacer en estos casos. Lo bueno sería hacerlo.
Estoy seguro que aquellos “gobernantes” y “periodistas” que recuerdan a las víctimas del proceso no son ni la mitad de buenos que aquellos que perecieron en la lucha. Evidentemente quedó la resaca de todos ellos, y es la que ahora nos manipula desde ambos lados.
Y permite y son cómplices de todas estas cosas.
Y estas cosas, creeme, suceden.
Y van a seguir sucediendo.
Y nos ponemos paranóicos. Incrédulos. No sabemos en qué ni en quién confiar. Nos morimos de miedo o asesinados.
Porque Santa Fe se ha convertido en una versión argentina de Ciudad Gótica: mientras el Pingüino nos clava el paraguas las veces que quiere, Batman se ríe y juega al Guazón con nosotros.
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