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26 de Junio, 2007

Caperucita roja

Bueno, esto es más o menos así.

Hace un toco, en un bosque, mucho antes que se invente el papel, había una nena que le decían Caperucita Roja. Le decían así porque tenía una campera, que nadie miró en detalle se ve, o al menos no le prestaron tanta atención como a la caperucita que tenía en la campera, que por cierto, también era roja.

La cosa es que era re feliz y todo eso y le gustaba caminar por ahí.

Y la madre, que era una rata y no quería gastar plata en bondi o taxi, aprovechaba que a la nena le gustaba caminar y la obligaba a hacer los mandados. Eso es algo que sigue pasando, pero bueno, no va al caso.

Un día la madre mandó a Caperucita a que le lleve unas manzanas a la abuela. Siempre la mandaba con pasteles, pero como no quería gastar en azúcar, la mandó con las manzanas y que la vieja se arregle.

Entonces un día viene el lobo y la ve de lejos - “A esta le voy a pegar una probada” pensaba el lobo cuando la veía.

Y Caperucita caminaba todo el bosque para verla a la abuela, que vivía tirada en la cama cagada frío la vieja, pobre.

Entonces cuando la visitaba el lobo la junaba y pensaba siempre:

- Que linda que está para comérsela a la guacha.

Caperucita lo veía al lobo de lejos. Tenía fama de comeguachos pero no se hacía mucho drama porque creía en Dios. En esa época, mirá lo que hace de esto, Dios hacía cosas todavía.

Claro, hacía cosas, no se entiende mucho, es como que ayudaba a los buenos y toda la bola.

Entonces encaraba para lo de la abuela y el lobo se le mete adelante y le dice

- Opa opaaa, ¿Dónde va la nena?
- Bancá lobo, estoy apurada – le dijo ella, que estaba un toque asustada por la fama del lobo.
- Ok, posta que vas de tu abuela – le dijo el lobo.
- Si, voy de la javie a llevarle unas manzanas. Espero que le gusten, tan medio pintadas pero peor es nada – le dijo al lobo entre risas.

Y se rieron los dos y Caperucita siguó viaje.

- “Zafaste pendeja” – pensó el lobo mientras la caperuza se iba.

Entonces Caperucita encara a lo de la abuela y la visita.

- Hola abuela.
- Hola Caperucita.
- ¿Qué hacés todo el día en la cama vos? – pregunta Caperucita.
- ¿Y qué querés que haga?, el reuma me tiene a mal traer, encima el forro de tu abuelo se mandó a mudar con la pendeja que vivía al otro lado del bosque, ¿Qué querés que haga?.
- Qué se yo abuela. No estés al pedo, ponete a tejer, ¡Hacé algo vieja puta!

Y se rieron las dos y hablaron un rato al pedo.

En eso caperucita se acuerda que fue a lo de la abuela a llevarle un canasto con manzanas y se lo da.

La vieja chocha, - Por fin algo distinto, esos pasteles que hace tu vieja son mas agrios que pedo de perro, -le dijo a Caperucita mientras le pegaba una mordida a una manzana, con tanta mala suerte que se tragó la calcomanía de “Moño azul”.

- Pendeja chota, otra vez me compraste las manzanas, decime, vos que me criticás, ¿Qué te cuesta sacarlas de las plantas?.
- No llego a la copa abuela – contestó Caperucita, con cara de “yo no fui”.
- No, fuera de joda – replicó la abuela, - ya que te quejás, traeme lana así te hago algún pullovercito, algo.
- Bien – dijo Caperucita, y salió a esquilar un toque, para no comprarle la lana hecha a la abuela.

Iba por la quinta oveja cuando ya no daba más, y enfiló de nuevo a lo de la abuela, con una banda de canastos llenos de lana.

Mientras Caperucita esquilaba, el lobo va a lo de la abuela, le hace voz de nena para que lo deje pasar, porque era de comerse a la gente pero educado, y cuando entró, ¡ZAAC!, se la manducó a la indefensa anciana.

Cuando llega a la casa de la nona, la vió en la cama pero un tanto cambiada, como más peluda y hocicuda.

Pasa que no era la abuela, era el lobo que se la había lastrado y ya la digirió y todo eso.

- ¡Pero que cara más de orto que tenés abuela! – dijo Caperucita.
- ¿Viste? - le dijo el lobo, - Es para miraaaaarte mejoooor.
- ¿Para mirarme, si mirás con los ojos?, por cierto, ¡Qué ojos grandes que tenés!.
- Bueno, eso: Son para miraaaaarte mejoooor.
- Aaah, ahora si va queriendo – Le dijo caperucita , que todavía no caía que era el lobo, no la vieja.
- Che abuela, te traje la lana.
- Ah, mirá – le dijo el lobo, que por supuesto, le importaba un joraca la lana.
- Bueno, ponete a tejer, yo mientras voy a poner la pava.
- Pará pará Caperucita, pará – le dijo el lobo.
- ¿Qué hay? - dijo Caperucita, algo enculada.
- Mirame bien, ¿No ves que tengo un hocico en la cara?
- Siii, a full, ¿Que te pasó abuela?

En eso el lobo levanta la sábana y queda al descubierto el pedazo.

- ¡Pero que pija más peluda abuela! – dijo Caperucita alegremente.
- ¿Como pija? – le dice el lobo – Pará pará…¿Vos sabés que es una pija? – le preguntó el lobo, como despechado.
- Si abuela, soy nena pero no boluda.
- Baa, andá a cagar. ¿Sabés que?, yo pensé que eras virgen, ya fue, no te garcho nada ahora, le sacaste toda la onda.
- ¡Pero como me vas a garchar abuela, soy tu nietita!
- Pero no, pelotuda, soy el lobo, y a tu abuela me la comí hace una hora para que no joda mientras te doy guasca! – Le dijo el lobo saltando encima de caperucita.

Entonces caperucita se asustó mal y salió corriendo como si fuese la última vez.

Corría y corría, ya no daba más, y se acordó de un señor que era carpintero, o hachero, no se bien que era y lo va a buscar.

Cuando llega a la casa de éste tipo no estaba y sale corriendo al bosque, a ver si lo encuentra. Hasta que lo ve, que le estaba apuntando con la escopeta a un pájaro que volaba como pato. Ahí está: era cazador el chanta.

Entonces lo encara.

- Hola señor cazador – le dijo Caperucita guiñándole el ojo y desabrochándose la campera.
- Hola Caperucita, ahora no, estoy cazando.
- Cazando… Mmm, interesante. ¿Qué tipo de caza quiere hacer hoy?
- Y, por ahora estoy pelotudeando con los patos, pero que no se me cruce un lobo porque me hago el día.
- ¿Un lobo? Si me das 100 mangos te llevo donde hay un lobo.
- 100 mangos… Y bué, un guía capaz me arranca 50, pero dale. ¿Es posta?
- Si, seguime.

Y encaran para lo de la abuela, que ahora era lo del lobo porque la abuela estaba toda comida por el lobo. Estaba el lobo tirado en la cama, hecho cuero de tanto darle al diente con la vieja.

- Mirá, ahí tenés, el lobo culorroto ese. Se la lastró a mi abuela.
- ¡Pero que lobo más forro! ¡Tomá puto! - Le dijo, y le metió 4 escopetazos en la panza.
- Noo, - dijo Caperucita – ¡Seguro que la mataste a la abuela también!
- Y bue, - le dijo el tipo – ¿Qué te pensás, que el lobo no mastica? Además yo quería cazar un lobo, acá están tus 100 mangos.
- Joya – dijo Caperucita, mientras el cazador se iba chocho que mató al lobo del orto.

Era un mar de sangre. Había sangre por todos lados. Entonces fue a buscar un delantal y unos cuchillos y empezó a abrirlo al lobo, para sacarle la abuela de adentro. Empezó a meterle cuchillo por abajo, para abrirle más la panza. Como era medio pelotuda, hacía fuerza para adentro en lugar de sacarla a la vieja por afuera. De la fuerza que hizo, la abuela salió por el ojete del lobo y encima, si antes estaba muerta y mutilada, ahora también tenía olor a mierda y la cabeza completamente desfigurada.

Se ve que uno de los tiros le pegó en la cabeza.

Entonces Caperucita le manda un SMS a la madre para avisarle, la madre vino con la policia y se comieron al lobo, mientras velaban a la abuela.

Caperucita aprendió la lección: “Si hace frío, no salgas con minifalda porque el lobo seguramente quiere comer carne tierna, y de la desesperación, se la va a lastrar a tu abuela.”

5 comentarios sobre “Caperucita roja”

  1. 27 de Junio, 2007 - 3:35 pm  por: marcelin


    No podes ser tan wacho jajaj

    Hay algo que me más gracia todavia, al principio dice “mucho antes que se invente el papel…”
    y al final dice “Entonces Caperucita le manda un SMS a la madre para avisarle…” jajaja, que rara son las cosas en los cuentos, se inventó primero el celular pero todavía no habia papel :D jaja

  2. 27 de Junio, 2007 - 5:46 pm  por: GuilleLuy


    Jajaja, sos guacho eh, pero pasa que viste como es, son cuentos así nomás, y algunas cosas se mezclan por ahí.
    Saludos!
    Guille

  3. 2 de Julio, 2007 - 1:55 pm  por: Babblo


    Un par mas de estos y te postulan para el nobel ajajajaj

  4. 4 de Julio, 2007 - 10:45 pm  por: Juan


    Jajaja!

    Si algún día tengo un wacho, le voy a contar de vos, jajajaja! Que HDP, buenísimos.

  5. 4 de Julio, 2007 - 10:52 pm  por: GuilleLuy


    Jua, eso que decís suena tierno pero fatalista, jeje, imaginate “el guille ERA un amigo, que ya no está”, buajaja.
    Saludos y gracias por el comentario Juana!

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