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Ayer, 9 de Julio: otro día patrio en medio de una copa de fútbol.
Otra vez esa situación que te hace dudar si la gente es patriota o hincha. Es más que seguro que la gente que esta vez tenía puesta una escarapela era más por lo primero, ya que no se ve la misma cantidad de banderas que las que se vieron el año pasado.
País bisiesto el nuestro para celebrar fiestas patrias.
Y sí, cada cuatro años les sacan las polillas a las banderas y que Riquelme y Tévez hagan el trabajo de San Martín y Belgrano.
Es que este país ya no tiene nación, ese término prefirió cambiarse por "selección". Las peleas no son por presidentes o ideales políticos, sino por delanteros o volantes y estrategias para tener “el balón”. Si hablás mal de un jugador de fútbol, te cagan a trompadas, si criticás a algún prócer, nadie dice nada, por ignorancia o porque no es un tema “tan importante”.
Como si el buen fútbol que tiene Argentina iría a cambiar las cosas de un país que lo único que MUESTRA QUE TIENE es buen fútbol.
La realidad es simple: buen fútbol = nada.
¿O acaso vos cobrás algo o mejora tu situación en el laburo y calidad de vida por tu equipo?
Encima en las tribunas se ve más gente fumando marihuana que estado físico (quiero recordar que el fútbol es un deporte).
Si al menos se usarían las selecciones para fundar empresas, fábricas, comedores, o el sueño oligarca de pagar esa deuda externa que en realidad es privada. Esa deuda que mientras Kempes hacía goles se transformaba en pública, hace 29 años.
Y hago este comentario acerca de las selecciones porque escuché que la selección argentina cuesta entre setecientos y mil millones de dólares. Cálculo fácil: 150 a 200 selecciones y resolvemos el problema que no existe pero existe y molesta (la deuda externa es así).
Calculá que son entre 3.300 y 4.400 jugadores de fútbol los que ayudarían a pagar la maldita deuda.
Lindo número.
Y mejor todavía si tenés en cuenta para qué sirven los jugadores de fútbol.
Puff, ¡Cuánto mejora ese número si tenés en cuenta que los milicos mataron 30.000 personas!
¿Qué cambio, no?, con poco más del 10% de la gente que mataron, resolvemos ese problema. Y si comparás la gente que mataron, con la que quedó, quizás entendés que el negocio es ultra-conveniente.
¿Nunca pensaste quiénes son los que quedaron de esa época?
¿No se te cruza por la cabeza, que viendo como está todo, probablemente solo quedaron los cagones? ¿No se te ocurre pensar que aquellos que querían cambiar las cosas murieron por esa causa y así estamos ahora, no solamente sin ellos sino también sin ideales y con un miedo que nadie puede explicar, minados de partidos políticos, punteros y gremialistas que sólo piensan en ellos, fundados en la imagen de un tipo que ya se murió y no enseñó nada?
Y no hablo de miedo a salir a las 3 de la mañana a comprar puchos.
Hablo de miedo a decir “basta”, a reclamar lo propio. Miedo a quejarse, (y no con un porrón en la mano, ni tampoco con el calorcito de la estufa en casa, escribiendo para el blog), miedo a quejarse, al menos, por uno mismo, a quejarse porque Balbarrey inundó tu casa, luego que la inundó Álvarez hace cuatro años, por dar un ejemplo.
Ayer vimos con mi novia un documental sobre las Malvinas. Que cosa terrible. Terrible de sólo verlo, no quiero imaginarme lo feo que pudo ser estar ahí, teniendo que defender la moral y el honor de un borracho genocida y de millones de pelotudos apoyándolo.
Y ahí es cuando viene el forro futbolero con su comentario, hiriente. Tan hiriente como el del que dice “Que vuelvan los milicos”. Y sin ningún pudor lo larga: “la Mano de Dios que vengó a los ingleses” o “ellos tienen las Malvinas pero nosotros les ganamos en el mundial”.
Ese y el anterior mundial, el ficticio. Ese que todos creyeron que Argentina ganó en el 1978. Invento maldito, que por cierto sirvió para matar la mayor cantidad de gente en un día, cuando se jugó la final con Holanda.
En este documental, (“Malvinas, la retirada” en History Channel, conducido por Gastón Pauls) contaban los ex combatientes de Malvinas que cuando los llevaban prisioneros, no sólo los ingleses sino también sus aliados, les dieron una atención que nunca antes les habían dado nuestros milicos. Digo milicos porque creo que los militares son otra cosa. Los llevaban y les daban de comer, les permitían bañarse y, vaya sorpresa, no les hacían limpiar los baños ni tampoco otras tareas humillantes. No eran esclavos, sino prisioneros de guerra, y aún así, los trataban mejor que sus comandantes argentinos. La razón es que les daba lástima el estado en el que estaban “nuestros soldados”, más aun sabiendo que no eran soldados entrenados, sino pibes con sueños e ideales que nunca van a poder concretar.
Éste es un ejemplo de militares, no de milicos. Y ésto, dicho por los ex combatientes, no por nuestra prensa nefasta que todavía pretende ponernos en contra de “los enemigos” en algo que fueron cómplices, al igual que la mayoría del pueblo.
A ellos, y solamente a ellos, a los ex combatientes, “les permito” que digan que las Malvinas son argentinas. Pero con una salvedad, no son argentinas, son de ellos. Ellos fueron los que pelearon por las Malvinas, y lo único que recibieron cuando llegaron acá fue el insulto de quiénes los mandaron. Y actualmente viven como los ex combatientes de Vietnam, sin ningún tipo de honores y olvidados, los que quedaron, los que no murieron allá o no se suicidaron, muriéndose de hambre y todavía aturdidos por el olor a muerte y el ruido de la guerra.
Además de eso, en el documental aparecían los “mensajes” que los informativos y periódicos se encargaban de desparramar. Eran todas mentiras, al punto de decir que en Inglaterra odiaban a su presidenta, Margaret Tacher.
No defiendo a los ingleses bajo ningún punto. Ellos son piratas y esa es la razón por la que 150 años antes ocuparon las Malvinas. Luego vino Galtieri, con sus copas de más y tirando un manotazo que pretendía salvarlo de su mala gestión, pensando que USA ayudaría o bien, no se metería en la guerra, intenta recuperarlas, bajo el apoyo de una mayoría incontable de argentinos, que se juntó en puntos estratégicos a dar el sí para la guerra.
Obviamente si preguntás ahora, todos te dicen que estaban en contra. Como las dos elecciones de Menem, nadie lo votó.
Y sí, es penoso, pero real. Pero no es la primera vez que el pueblo se inclina por el terrorismo de Estado y decide escribir donde pueda “Malvinas Argentinas”. Cuatro años antes, un año después del mundial, la “calcomanía de moda” era “Somos derechos y humanos”, justamente porque Derechos Humanos (enterados de algún puterío) vino para “investigar” al gobierno argentino de ese entonces por su extraño desempeño. La ironía del gobierno fue repartir esa calcomanía y lo más increíble, que la respuesta fue masiva.
“Todo el mundo nos vio, es una vergüenza que piensen que somos asesinos.”
Argentina es una lágrima. Es feo creerlo pero es así. Los goles de los equipos pesan más que las elecciones.
Entiendo, porque a mi me pasa, que por más que busque no existen candidatos confiables. Pero sentate al menos quince minutos (lo que dura el entretiempo) a analizar alguna de las propuestas políticas, o al menos, a discernir entre los distintos candidatos para ver cual es el menos malo. Pero apurate, porque ya están dando las formaciones de los equipos…
Entendé que ese cómodo voto en blanco favorece a la mayoría, y la mayoría vota luego de probar un asado o un bolsón de comida; no elige por sus métodos. Vota al que ya lo cagó, y también al que no hizo nada, si es necesario.
Y lo digo porque la nueva causa de mi vergüenza de haber nacido en Santa Fe, “Capital Mundial de la Gente Chata”, es que las elecciones internas las haya ganado nuevamente el justicialismo.“Después del agua, más agua”.
Y después te gobiernan a vos también. Y nos quejamos, y terminamos insultando con la misma fuerza que se abrazan todos cuando Riquelme hace un gol.
Y es una cadena que no termina.
Termino entendiendo que el fútbol deja en claro la mediocridad del argentino. En 1986, “saltaba el pequeño canguro, porque a los ingleses les rompimos el culo”.
Y a partir de ahí empezó una manipulación peor que la anterior. No se necesita decir cosas sofisticadas para que este país crea que algo es cierto. Ya cualquier pavada queda en el cerebro y la repetimos como loros. Y lo que diga la prensa “ES ASI”, y aún sabiendo como nos manipularon históricamente, seguimos insistiendo que si lo dice tal o cual tipo de x medio es verdad. Y no jodamos, la tele, la radio, el diario, es todo lo mismo.
Encima, no hay quiénes nos quieran incentivar a cambiar las cosas, y si hay, nadie les cree. La izquierda, que es la que hace cambios, está casi extinta, y lo poco que queda sufre el desprestigio diario de la prensa, ya que no es conveniente para ningún grupo económico, incluida la Iglesia.
El fútbol, post-malvinas y post-1986, es la forma que se encontró, desde la prensa y desde la gente, para justificar el grave error de apoyar una guerra. Y lo hace la gente, y lo hace porque lo hace la prensa. Y también porque le gusta justificarse, claro.
Y sigue siendo así, y si no ¿Por qué existe ese odio gigante a los chilenos por el apoyo que brindó Pinochet a Inglaterra? No es por una cuestión “futbolera”, pero la raíz es la misma.
Seamos sensatos, ¿Qué corno tienen que ver los chilenos, si los gobernaba un tipo PEOR que los de acá? Pinochet es comparable con Hitler, Stalin o Mussolini y luego con Videla, Galtieri y toda esta camada. Inconscientemente, ese odio a “los chilenos”, se origina en un deseo colectivo de ganar la guerra. Por lo tanto, ganar la guerra, es apoyarla. Y apoyar la guerra es apoyar a quienes la quisieron ejecutar y de hecho, la ejecutaron aún sabiendo que la perdían.
Y encima es un odio que también tengo, y me cuesta quitarme aún sabiendo que no tiene sentido.
Entonces, Paraguay debería odiar a Argentina Uruguay y Brasil, cuando esa guerra inaceptable de la Triple Alianza se dedicó, por encargo de Inglaterra, a eliminar todas sus acerías haciendo que Paraguay sea lo que aún es. Y no sólo eso, sino también la cantidad y calidad de gente que mataron y el territorio que le robaron.
Tiremos la primera piedra, que tenemos un derecho bárbaro. Quizá el mismo derecho que nos hace humanos, ¿No?
Y si crees que me fui por las ramas es porque no querés ver. Lo que hice fue relacionar lo que vienen haciendo con nuestra cabeza y la forma en que las cosas importantes se ven desplazadas por cosas insignificantes.
Burradas de este tipo, comparar una guerra con un mundial, no hacen más que continuar con el trabajo de los milicos, desde los gobiernos y la gente hasta la prensa, que sigue siendo la misma.
Sigamos siendo brutos y creyendo que somos sabios, ya que esa es la forma de conjugar el verbo “argentinear” en futuro; imperfecto, claro.
Y volviendo al fútbol, pasión es una palabra que se utilizó hasta hace unos años, para describir todos los pasos que Jesucristo vivió antes de morir clavado en una cruz. Si fue el hijo de Dios, es otra cosa, acá lo que digo es que si vivió, y pasó por todo eso, vaya sufrimiento.
Un sentimiento es, de acuerdo a varios diccionarios, el resultado consciente de una emoción.
Hoy en día, pasión y sentimiento describen lo que las personas sienten por sus equipos de fútbol. Sentarse, solo o acompañado, en casa o en un bar, es comparable con un tipo clavado en una cruz. Pero ir a una guerra mal fundada, sin sentido, y sin preparación, deriva en recibir a esa gente de mala manera, y darles, actualmente, un trato discriminatorio, hacer de cuenta que no pasó nada, borrarlo de la cabeza.
¡Eso que hicieron esos pibes fue pasión! Porque la pasión no se elige, uno sufre, elijas hacer algo o no.
Y eso fue una actitud patriota, pelear por el país, no la cómoda desidia de festejar un gol. De hecho, existen los idiotas que hablan de lucha o garra mientras describen una jugada de fútbol. A esos les digo, la palabra inteligencia es un desafío que jamás van a alcanzar.
Y si sos tan pelotudo de sufrir porque está jugando un equipo de fútbol y no sufrir y disfrutar realmente las cosas feas y lindas que te pueden pasar, al menos, no uses la palabra pasión.
Y si no querés tomarte un domingo con tu novia, mujer, familia o tus amigos, para disfrutar un día de otro modo, mucho menos me hablés de sentimientos, porque si preferís ver a once forros corriendo una pelota, el día que se supone que todos descansamos, en lugar de estar con la gente que querés y te quiere, evidentemente no tenés sentimientos.
Pero a no preocuparse, quizá en la Copa América o el Mundial que viene, “juguemos” contra “ellos” y “les” “ganemos”, y de ese modo “podamos” vengar tanta sangre mal derramada y decirles a nuestros seres queridos que los queremos, después de festejar tantos logros.
¿Viva la patria?
Si, ojalá algún día viva la patria.
10 de Julio, 2007 - 9:41 am por: Babblo
CLAP CLAP CLAP CLAP CLAP
12 de Julio, 2007 - 5:42 pm por: Ale Luy
Se ve que sos tan cabrón como yo…
Mirá, pa mi Riquelme é un genio…(con los brazos en jarra). No te metá con él… Porque sino te vámo a agarrá con lo vágo, que estamo acá, en un quiosquito de la esquina y vamo por el otavo porrón y te vámo a bajá ló diénte, te vámo… No te metá con nuetro nuevo prócer (¿Qué mierda é un prócer?).
Firmado: Lionel Messi.
Que vamoáaaaasalíiiicampióneeee… (y toda esa pelotudez que se vive cantando, es más, alegrías de otros que simulan ser propias).
No te hagas tanto quilombo. Hay cosas que no se entienden pero, lamentablemente, tenemos que aprender a convivir con ellas…
Saludos.
Tu hermano (Si es que nuestro padre es “nuestro” y no “tuyo”. Acá sí se puede hablar de “nosotros” y de “ellos”)
16 de Julio, 2007 - 2:52 pm por: leo
80% de acuerdo.
De todas formas, creo que ya hay que adoptar la postura cómoda, esto NUNCA va a cambiar… solo hay que buscar la forma de pasarla bien y vivir nuestra propia fiesta en un país en joda.
Saludos.
16 de Julio, 2007 - 2:57 pm por: GuilleLuy
Leo, 50% de acuerdo. De acuerdo en pasarla bien en un país en joda, pero si el otro 50% se hace bien, en un utópico nivel general, la cosa sería otra.
Al nombrar la palabra “utopía”, debo admitir… 100% de acuerdo con vos :D.
Saludos
Guille