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Había una pata que tuvo unos huevos. Todas las otras patas querían ver que tan lindos eran sus patitos, cuando rompan los huevos.
Pero a no confundirse, la pata era la mujer del pato o algo, no el pié de un animal o cosas de eso. Y los huevos son porque los patos, o mejor dicho, las patas, tienen huevos, y de ahí salen los patos, que no es que rompen los huevos porque molestan, es porque si no los rompen no nacen, y así.
Encima la pata ésta tenía fama de tener unos patos bárbaros, los mejores de todas las patas, por lo que las otras patas tenían más que ganas de verle los patos a la pata.
Entonces empezó a empollar y los huevos les caían como soretes de mañana. Digo así porque a la mañana generalmente uno caga más, o mejor dicho, sale flojito, como más rápido.
Entonces salieron una bocha de patos, que rompían los huevos, casi de a uno por vez. Y todas las patas chochas, porque eran re lindos los guachos. Y estaban tan contentas las patas pajeras que no se dieron cuenta que había un huevo, que era el más grande de todos, y todavía no se había abierto, el muy huevón.
JA! Huevo huevón, es buena esa.
Y todos, hasta los patitos miraban al huevo que no se abría. Encima lo miraban así como asombrados. Como a la media hora, y ya hablando de otras cosas entre las patas, se empezó a romper el huevo. Y en eso, salió un pato que era re grande, y encima, era más feo que un ojete.
Entonces la pata cuando lo ve, se cagó de un susto, y le dio como cosita que sea tan feo. Lo mandó a jugar a la pelota, pero ningún club lo quería, ya que era feo pero no tanto, y los jugadores se sentían como celosos.
Entonces al pato no le quedó otra que volver a su nido, donde los otros patos lo gastaban y lo tomaban de boludo. No lo querían ni lejos al vago.
Encima era torpe, no hacía nada bien, al punto que se candidateó para intendente de Santa Fe y casi gana. “No soy tan torpe”, pensó después del recuento de votos, y otra vez se volvió al nido, esperando que alguien lo quiera.
Y nada que ver, todo lo contrario, lo gastaban más todavía, ya que todos los defectos que tenía ni siquiera eran provechosos - Si fuese peronista al menos, no tendría que trabajar para tener una moneda - pensaba.
Un día se le acerca uno de los patos y le dice a otro que tenía al lado.
- Fo, éstos de la Cliba que no vienen a buscar la basura.
Y se cagaban de risa. Claro, dijeron así porque el pato era feo demás, como si fuese una basura.
Pobre pato boló.
Bueno, ahí fue cuando dijo que se iba a ir en serio. Y más lo gastaban: - ¿Pero quién carajo te va a querer? Forro, si sos más feo que pegarle a la pata. - le decían los otros patitos y las patas de la granja.
Y a la mañana se rajó nomás, armó el bolso y se tomó el palo.
Se iba llorando y triste, como cuando muestran en las películas ¿viste?, y se las piró.
Y llegó a otra granja, y una vieja lo juntó y pensó para adentro “Parece que me quiere esta vieja puta”.
Y, minga, otra vez sopa.
O peor. La vieja lo quiso hacer a la naranja, y cuando el pato se dio cuenta se pegó el raje lo más rápido que pudo.
Se garcó mal de frío en el invierno, comía de las bolsas de basura y pedía monedas en los semáforos. Encima de vez en cuando le querían meter un tiro. Y, con lo grandote que era tentaba a cualquiera pa´l guiso.
Entonces llegó a otra granja y vió que estaba lleno de otros pájaros, tan feos como él.
Se le acerca uno y le dice:
- ¿Que hacés acá?, loco
- Nada, mirá… Me caminé la vida y todo el mundo me desprecia.
- Y si, con esa carompa - Y todos los otros pájaros se rieron.
- No loco, posta, no aguanto más, me agarran de gil porque soy feo, no se, parece a propósito.
- Te explico. Nosotros somos ñandúes. Y… como en todas las especies, hay uno que se zarpa de chanchero.
- No entiendo - dijo el pato, algo confundido.
- Claro, vos no sos un pato, sos hijo de una pata y un ñandú, se ve que tu viejo y tu vieja son bien chanchitos, eh - Y se rieron de nuevo los ñandúes.
- Aaaahhh - dijo el pato que estaba entendiendo algo. En eso se abren todos los ñandúes y viene uno, algo más viejo. Lo mira directamente a los ojos, diciéndole:
- Hijo…
- ¿Papá?
- Si hijo, nunca pensé que te conocería. ¡Que feo sos, la pata madre!
En eso, se acerca otro pato, enojadísimo, con una escopeta en la mano. No duda, le tira al ñandú papá.
- ¡Ese ñandú hijo de puta es el que anduvo culeando con tu madre! - le dice al ahora pato-ñandú.
- ¿Vos sos el marido? - le dice otro ñandú, riéndose, por lo cornudo, claro.
- Ya no, la acabo de hacer mierda, antes de venir.
En eso el patito-ñandú se largó a llorar, ya que se enteró que sus padres se murieron, encima vió morir a uno de ellos, mientras veía como caía la sangre y volaban las plumas de su padre, que todavía se sacudía, por los nervios, que le quedan así como locos cuando se mueren. En eso el chanta corre y vuela a la vez a todo lo que da, y le intenta sacar la escopeta al pato, con tanta mala leche que se le escapa un tiro al pato.
Lo hizo de goma.
Quedó toda la sangre y los pedazos del pato-ñandú desparramados por el suelo. Era una ensalada de asco: nervios, venas, plumas, sangre y algún que otro pedacito de carne. Con cuchara había que juntarlo al loco.
Teta lo hizo.
Y el pato cornudo se fue de nuevo a su granja, pero antes, se comieron alto guiso de ñandú y sopa de pato-ñandú, con los otros ñandúes, que lo hacían con batatas y papas, y le ponían un toque de cebolla en aceite. De re chupete.
18 de Julio, 2007 - 3:46 pm por: Babblo
Muy buena adaptacion.. como siempre
PD: “…encima, era más feo que un ojete…”
Ojo.. no todos los ojetes son feos..
19 de Julio, 2007 - 5:35 pm por: El Fabricio
Coíncido con Babblo plenamente. Aunque ahora se me viene la imagen de lilita carrió y no sé que decirte…
19 de Julio, 2007 - 5:37 pm por: GuilleLuy
JAJAJAJA
Hijos de puta, me hacen estar de acuerdo siempre… que democracia rara ésta; “Blog del Guille, ejemplo del país”.
Saludos