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3 de Septiembre, 2007

Elecciones II: sacando la nariz del inodoro.

Al fin parece que somos más los que al menos, estamos podridos de pudrirnos.

Veinticuatro años pasaron, veinticuatro años de desidia, de absolutamente ningún progreso. Y querían más… Gracias a todos aquellos que votaron, que lograron que no sigan robando (o que al menos cambien los personajes). Y otro gracias para Oscar Martínez, que dividió las elecciones peronchas para que el intendente sea al fin Socialista.

Esperemos que ahora “vengan realmente tiempos de cambio”, y no solamente piquetes, marchas en reclamo salarial ni nada de toda la mierda sindicalista que se activa cuando se duerme el peronismo, el asistencialismo y la coima.

Esperemos que éstos nuevos quieran gobernar, y por supuesto, que los dejen.

Es la primera vez, en mis 26 años de vida, que voy a ser consciente de un gobierno no peronista. Luego de tantas conclusiones, sería bueno que se demuestre que toda esta situación, se pudo haber evitado del modo en que ayer, votando y no anulando o quedándose en casa enojado porque perdió Colón o Unión, y una vez que tenemos tiempo para otra cosa, quejarnos de lo “mal que nos gobiernan”.

Creo que la cachetada que sufrió el peronismo ayer, entre el Gobierno y la Intendencia en Santa Fe, no es más que el fruto de la elección a conciencia, dejando de lado el voto anulado o el que no se compromete.

Porque hay situaciones que lamentablemente, sin intención, son negativas: cuando ayudamos a un partido chico, con ese voto ayudamos también a que gane el de mayor peso.

Se ve que a los peronchos se les quemó el asado en algunos Barrios, aunque en otros, donde el asado se mojó (al menos dos veces), como por ejemplo Barrio Centenario, lo votaron de nuevo. Existe, en esos lugares, cierto subsidio que esperemos, no exista más. A estos hijos de puta, al igual que a los que hicieron al Frente para la victoria ganador en barrio María Selva (donde vergonzosamente vivo), esperemos que los obliguen a laburar, ya que para ellos eso es peor que la muerte.

Como decía, ojalá cambien las cosas, porque más allá que el santafesino en general no se lo merece, ayer demostró tener intenciones de merecerlo.

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