Carteles de propaganda, octavillas, desfiles, actos de exaltación nacional, tales eran los medios utilizados por el partido nazi, muy poderoso en Danzig, para intimidar a la población y obligar a ceder al Gobierno, Danzig fue, de hecho, un simple pretexto para ocultar los designios de Hitler.
La crisis, que estalló en Berchtesgaden el 24 de octubre de 1938 entre el embajador polaco, Joseph Lipsky, y el embajador de Alemania, Ribbentrop, quién insistía en la anexión de Danzig para aportar una solución de conjunto 'al problema de las relaciones germano-polacas', resultó deliberadamente insoluble.
Lo que realmente buscaba Hitler era un incidente que le permitiera invadir Polonia. Las tropas de la Wehrmacht franquearon la frontera el 31 de agosto de 1939; pocas horas después, estallaba la segunda Guerra Mundial.
Documento de Matilde Rieussec.