Un slogan que alcanzaría éxito. Pero, a pesar de las consignas austeras que lo acompañan: «trabajo», «silencio», «confianza», contribuiría a debilitar la vigilancia y la combatividad de los franceses, que tomaron la afirmación apremiante como una realidad.
Musée des deux Guerres Mondiales, París. Documento de Mathilde Rieussec