Como todos los países sobre los que se abatió la guerra en 1939, Finlandia padecería también la obsesión del espionaje.
El cartel, en sueco, previene a la población finlandesa contra el peligro de los juicios aventurados en tiempo de guerra. La advertencia fue divulgada por todo el país en sus dos lenguas oficiales: sueco y finés.
La actividad de los agentes comunistas finlandeses la hacía particularmente necesaria; frente a ellos, la población levantó un auténtico muro de silencio de hondo contenido patriótico.
Musée des deux Guerres Mondiales, París. Documento de Mathilde Rieussec