La obsesión del espionaje decoraba también las paredes de las ciudades británicas, aunque con el inimitable sentido del humor anglosajón... El dibujante Bruce Bairnsfather reprodujo en este cartel su célebre soldado de la primera Guerra Mundial, «el viejo Bill» (izquierda), junto a su hijo movilizado en 1940.
Bajo la atenta escucha de los informadores alemanes, el ejemplo de conversación sostenida recomienda suprimir los nombres más importantes.
Musée de la Guerre, Vincennes-Documento de Mathilde Rieussec.