A pesar de la triunfal entrada en escena del arma mecanizada, este cartel alemán de reclutamiento reproduce la vieja alaba a la infantería.
El infante alemán, a diferencia del francés, había sido entrenado para la guerra moderna; su papel era decisivo a la hora de explotar la victoria inicial de los carros, y así lo demostró inequívocamente durante las cuatro semanas que necesitó la Wehrmacht para conseguir su primer gran triunfo militar.
Bundesarchiv, Kobienz.