Con las primeras victorias en Polonia, Dinamarca y Noruega, la propaganda alemana encontraría nuevos temas, nuevos argumentos.
La victoria nos pertenece: se trata de convencer al pueblo alemán, mediante la prensa, la radio, los carteles, para que intensifique su esfuerzo bélico. Ni los Países Bajos, ni Bélgica, Francia o Gran Bretaña -se decía-, podrán resistir el empuje del Ejército alemán.
Staatsbibliothek, Berlín.