El Gobierno fascista italiano advertía así a la población contra las conversaciones despreocupadas que, indirectamente, podrían favorecer al enemigo.
La intención de fondo, sin embargo, no era tanto aconsejar el secreto como enfrentar a italianos contra ingleses. La guerra paralela contra el enemigo común alcanzaba su punto culminante.
(Sin conocimiento de la fuente de origen)